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Reportaje:

"Ahora toca reflexionar"

La delegación olímpica de Madrid regresa con la sensación de haber sido engañada por Rogge, el presidente del COI, que aseguró que la rotación de continentes no era un obstáculo y animó al Rey a ir a Copenhague

Abundaron los corrillos en el vuelo especial Copenhague-Madrid que trasladó ayer a la delegación de políticos, deportistas y empresarios que defendieron la candidatura olímpica de Madrid. Según relató una decena de viajeros, durante las tres horas de trayecto del día después de la derrota frente a Río de Janeiro en la votación del Comité Olímpico Internacional (COI) para organizar los Juegos de 2016, hubo tiempo para echar un vistazo a unos titulares que no querrían haber visto impresos y para ocupar en grupos el pasillo del avión de Iberia, aún adornado con el ya inservible logotipo de Madrid 2016, donde se repitió una fecha (2020) y se desgranaba una idea: que el COI engañó a la candidatura.

"La candidatura para 2020 será cosa de debate en 2011", dice Gallardón

"Seguro que habrá una tercera vez para Madrid", augura Lissavetzky

Porque su presidente, Jacques Rogge, había asegurado que la rotación de continentes -esa regla no escrita que implica que los Juegos han de saltar de un área del mundo a otra en cada ocasión, vigente desde Melbourne 1956- no era un obstáculo para Madrid y por animar al Rey a acudir a Copenhague para defender el proyecto español haciéndole creer que tenía opciones.

En cuanto a 2020, la que sería la tercera oportunidad consecutiva para Madrid, el alcalde, Alberto Ruiz-Gallardón, fue claro al llegar a Barajas: "La candidatura para 2020 no se decide ni este año ni el siguiente. Será cosa de debate en 2011". Lo explicó antes de volar el secretario de Estado para el Deporte, Jaime Lissavetzky. "Seguro que habrá una tercera vez para Madrid", dijo, "pero ahora toca hacer una reflexión política y deportiva". Es 2011 un año de elecciones autonómicas y locales y el proyecto madrileño comprometería al equipo de Gobierno entrante. Y en lo deportivo habría que analizar las posibilidades de la capital madrileña frente a metrópolis como Berlín o Roma o una posible aspirante de África, una vez abierta la puerta a Suramérica. Ya hay precedentes, como el de Ámsterdam y Los Ángeles, que se quedaron con los Juegos a la tercera vez consecutiva. Río lo ha hecho a la segunda. En cualquier caso, ahora es demasiado pronto para hablar, venían a decir varios miembros del equipo, que consideraban que hay que pensarlo bien.

En Barajas, Ruiz-Gallardón fue recibido con aplausos. Igual que por la mañana en el aeropuerto danés. El grueso de la delegación estaba ya en la fila de facturación. Fuera, frío y lluvia. Luz mortecina del día de resaca.Llegó muy serio el regidor. Saludó brevemente a Mariano Rajoy y fue directo a ver a sus hijos. Luego, apareció la presidenta de la Comunidad, Esperanza Aguirre, y Gallardón le dio dos besos. ¿Cómo se sentía? "Está emocionado por todo. Porque el COI no ha confiado en nosotros y por el apoyo", contaba una deportista.

Se había pasado, confiaban en privado los miembros de la delegación, de la tristeza de anteayer, cuando Madrid -la aspirante con el mejor proyecto, repetían todos- cayó derrotada frente a Río por goleada (66 votos por 32), al enfado por una elección que creían dirigida. El premio que recibió llorando el presidente Lula da Silva, el único jefe de Estado que se quedó en el centro de convenciones a esperar el anuncio.

"No se corresponde el esfuerzo que hacen las candidatas, el Ayuntamiento, la Comunidad de Madrid, el Gobierno central..., lo que te piden, que te piden todo al milímetro, con el sistema de elección. Te exigen que mantengas el precio de los hoteles en un determinado rango, por ejemplo, y no se fían de tu palabra, te lo tienen que firmar los hoteleros", explicaba un alto cargo de la candidatura; "si tiene que cambiar una ley, el Gobierno la cambia

[por la norma antidopaje, modificada recientemente]; todo lo que piden se les da y luego la votación es otra cosa".

"Llegar a la final ya es un gran premio", aseguraba un Miguel Indurain animoso. "Estamos acostumbrados a caer y levantarnos", contaba la atleta paralímpica Teresa Perales. Pero también pensaban que en la carrera olímpica la capacidad y el esfuerzo pueden no corresponderse con el resultado. "La candidatura era perfecta. No sé qué hay que hacer para ganar", afirmaba la campeona del mundo de 3.000 metros obstáculos, Marta Domínguez; "todo responde a un poder que está por encima de nosotros". Y remató: "Es una falta de respeto por el país entero".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 4 de octubre de 2009