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Pensando, cualquiera

Requetesabido es que la gripe se cura, con fármacos, en siete días y sin ellos, en una semana. Por mucho que evolucione la medicina, que se curen cánceres malditos o se encuentren vacunas contra virus sangrantes, la gripe, la de toda la vida, sin apellidos, se sigue curando en una semana, pasando o sin pasar por la farmacia. Contra eso no hay nada que hacer. Pero hay asuntos que son manifiestamente mejorables. En este periplo por España, he ido anotando unos cuantos, algo así como una guía de cosas increíbles que están ahí y al parecer estarán de por vida porque a nadie se le ocurrirá cambiarlas.

Por ejemplo, un mechero. ¿Para qué se usa un mechero? Para encender fuegos. Sobre todo, es el mejor amigo del cigarrillo y el fumador, entre otras cosas, porque es un elemento imprescindible para el vicio de fumar. ¿Dónde parece lógico que se venda un mechero, amén de en los estancos? En las máquinas expendedoras de tabaco. Pues no. Prácticamente ninguna incorpora el mechero en sus casilleros de ventas. Anteayer en Oropesa (la del mar no, la manchega) ni un solo bar vendía mecheros en sus máquinas. Eso sí, en una de ellas se vendían preservativos, que al parecer son más solicitados que los mecheros. Me veía resignado a no fumar hasta que se me ocurrió preguntar en un puestecito de chucherías. Y sí, allí sí. ¿Sorprendente, verdad?

Otra. Para ahorrar energía, lo cual está muy bien, muchos hoteles tienen ese sistema eléctrico que se activa a medida que avanzas por el pasillo. Fantástico. Y también todos activan la luz de la habitación cuando introduces la tarjeta magnética en la finísima ranura del aparato instalado en la pared. En muchos de ellos me ha ocurrido que, llegado al final del pasillo (siempre me dan las habitaciones del final del pasillo), la luz se apaga, abres la puerta y está la habitación a oscuras; y tú allí, intentando meter la tarjeta por la ranura, con las bolsas colgadas del hombro y con ganas de mear, que es siempre una función orgánica de lo más inoportuna.

Hay más. ¿Cabe pensar que llegándote de Ciudad Real a Talavera de la Reina por la carretera nacional, primero, y la autovía después, no haya ningún cartel que anuncie que vas en dirección a la ciudad de la cerámica? En cambio, te hartas de saber que vas en dirección a Maqueda. Talavera tiene 75.000 habitantes. Maqueda, algo más de 500. ¿Curioso, no? Sobre todo cuando se te despista el GPS y se empeña en que gires a la derecha y te metas en un sembrado. A falta de 34 kilómetros la autovía se digna a avisarte de que estás acercándote a Talavera. Gracias, majos.

Me dirán, seguro, que todo esto es facilísimo de solucionar. Y yo les digo que sí, pero, como decía un amigo mío, es que pensando, cualquiera.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 18 de septiembre de 2009