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El Consejo de las Artes propone el relevo de Bru de Sala por Francesc Guardans

Miembros del organismo tachan de "autoritaria" la actitud del presidente

Apenas seis meses después de la publicación de su nombramiento en el Diario Oficial de la Generalitat, la etapa de Xavier Bru de Sala al frente del Consejo de las Artes (Consejo Nacional de la Cultura y de las Artes, Conca), se da por acabada. En seguimiento del proceso establecido para el relevo de su presidente, el plenario del Consejo ha propuesto ya al presidente de la Generalitat, José Montilla, el nombre de otro de sus miembros, Francesc Guardans, para sustituir a Bru de Sala en el cargo. De esta manera, aflora por fin la crisis en el seno del ente público encargado de velar por el desarrollo de la cultura y las artes en Cataluña y concebido a la manera de los Arts Councils anglosajones.

La salida de Bru de Sala se quiere presentar oficialmente desde el consejo con cariz positivo, como una decisión personal tras una etapa de puesta en marcha del organismo y el inicio de una nueva de consolidación para la que correspondería mejor alguien con rasgos más ejecutivos. Pero no escapa a nadie que es el perfil de Bru de Sala, su talante, lo que ha dado pie al cambio. "Tiene grandes valores pero es la personalidad complicada que todo el mundo sabe, y eso ha producido alguna tensión", según han señalado a este diario fuentes del propio consejo. "El personaje se las trae", sintetizaron.

El tema del relevo se ha llevado con enorme discreción para no perjudicar la imagen y la marcha de un organismo tan joven y en que la cultura catalana ha puesto tantas esperanzas. Según la normativa, el consejo lo integran 11 miembros, uno de los cuales es nombrado presidente por la Presidencia de la Generalitat, una vez escuchada la recomendación que le hace el plenario. Sólo puede ser presidente un miembro del consejo. Una vez se produzca el relevo en la presidencia del organismo, Bru de Sala tiene libertad para seguir siendo miembro del mismo. En principio, continuaría como consejero. El plenario del consejo se reunió la semana pasada para concretar el nombre del sustituto. "Se vivía una situación de tensión interna a causa del, digamos, exceso de personalidad del presidente", explicó ayer otra fuente del consejo, que mencionó "exceso de autoritarismo". Y añadió: "Se ha ido minando internamente el funcionamiento en el consejo, que sólo tiene sentido desde la confianza".

Bru de Sala "pensaba que nos reuniría dos veces al mes y luego él haría lo que quisiera, pero lo cierto es que todos los miembros se han involucrado a fondo en el proyecto y no están de acuerdo con ese perfil de presidente que decide todo por su cuenta". Fuentes menos críticas subrayan la "tranquilidad" y "ausencia de traumatismo" con la que se vive este "fin de etapa" en el consejo y recalcan que, al cabo, Bru de Sala ha conducido el periodo que le interesaba, el de definir la institución, darle objetivos y discutir el planteamiento económico. "Ahora se requiere una figura nueva".

En todo caso, no se habría producido ninguna irregularidad. Para algunos, Bru de Sala ha sufrido el desgaste de la puesta en marcha del consejo sin que se reunieran las condiciones adecuadas para ello. "Las aceleraciones y frenazos, el no disponer de sede, todo eso ha acarreado una erosión; el cambio ayudará a solucionarlo".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 15 de septiembre de 2009