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Reportaje:ECONOMÍA GLOBAL

Alemania retoma el paso

El motor europeo dice adiós a la recesión, pero el paro sigue alto

Nadie esperaba que Alemania saliera de la recesión en el segundo trimestre de este año. Para el tercero se esperan nuevas cifras positivas, resultado del verano. En cuanto a la temida destrucción de empleo, no parece que la crisis haya impactado aún del todo en el mercado de trabajo. Esta semana, diversos institutos rebajaron sus pronósticos de desempleo después de que la canciller Angela Merkel recibiera el martes la agradable sorpresa de que el paro había bajado en agosto. Poco, pero por segundo mes consecutivo.

Los expertos, sin embargo, advierten de que no se trata de un crecimiento sostenido, sino de una simple estabilización. La primera economía de Europa ha frenado su caída, pero le queda bregar para salir del agujero tras 15 meses desmoronándose. No obstante, tras la larga escasez de buenas noticias, los datos económicos positivos de agosto han sorprendido a casi todos. Una sorpresa que, por fortuna para Merkel, llega apenas unas semanas antes de las elecciones del 27 de septiembre.

Si se eliminan las jornadas reducidas, los despidos serán inevitables

La caída del paro en agosto le sirve a Merkel para defender, en plena campaña, el éxito de su política económica. Su partido, la Unión Demócrata Cristiana (CDU), acaba de sufrir un serio revés en las elecciones regionales de Turingia y Sarre. Los democristianos perdieron dos mayorías absolutas y a uno de los dirigentes clave en el Este, Dieter Althaus, que dimitió tras perder 12 puntos en las elecciones de Turingia. El descenso del paro, aunque apenas apreciable, es un bálsamo para la herida de la semana pasada. El desempleo afecta al 8,3% de la población activa.

El Gobierno alemán, formado por una gran coalición entre democristianos y socialdemócratas, aprobó hace meses un programa de jornadas reducidas en las empresas para evitar que el mercado de trabajo se desplome a consecuencia de la crisis internacional. De momento, el programa funciona. Es de esperar que no falle antes del 27 de septiembre. La duda es qué sucederá después.

El ministro de Trabajo, Olaf Scholz, socialdemócrata, espera que el paro se mantenga por debajo de los cuatro millones durante el año 2009. El diario económico Financial Times Deutschland informaba la semana pasada sobre un supuesto pacto entre la política y las grandes empresas alemanas para evitar una oleada de despidos antes de las elecciones. Scholz califica la noticia de "disparate". Sin embargo, cuando las empresas vean que no podrán emplear a tiempo completo a los trabajadores que ahora cumplen jornada reducida, los despidos serán inevitables.

La oposición, bastante débil ante la coalición de los dos grandes partidos, acusa al Gobierno de maquillar los datos. Para Los Verdes, los métodos estadísticos reformados por el ejecutivo ocultan que en Alemania ya hay cinco millones de parados. Según prevé la Asociación Industrial de Bienes de Equipo (VDMA), la industria alemana podría despedir a otros 42.000 trabajadores en los últimos meses de 2009.

El crecimiento del 0,3% registrado por la economía alemana en el segundo trimestre se debió, según los analistas, al aumento del consumo privado y a los gastos estatales en los programas de reactivación económica. En particular, los incentivos por cambiar de coche fueron un rotundo éxito, con más de dos millones de coches viejos desguazados. El consumo privado creció un 0,7% respecto al mes anterior. Además, las inversiones en construcción crecieron un 1,4%. También la balanza de pagos contribuyó al crecimiento.

El matiz a la buena noticia es que el invierno de este año obligó a parar la construcción durante más tiempo de lo normal y que la balanza de pagos fue positiva gracias a la caída de las importaciones. Las exportaciones, motor de la economía alemana, también cayeron. Alemania fue durante años la primera potencia exportadora mundial. La crisis ha dado al traste con eso y, según las previsiones, China ya ha tomado el relevo este año.

El consumo privado, boyante en comparación con años atrás, podría resentirse cuando las tasas de inflación vuelvan a la normalidad. A finales de 2009 se espera que supere el 1%. Cuando, además, suba el paro y terminen las subvenciones por cambiar de coche, es de temer que el consumo decaiga aún más.

La economía como preocupación electoral

Una reciente encuesta dice que el mayor miedo de los alemanes es el agravamiento de la situación económica. El segundo, el paro. El año de la crisis es también un año electoral en Alemania. Los partidos hacen de la economía un asunto clave ante las generales del 27 de septiembre. Los partidos que tendrán representación parlamentaria inciden en la expresión "economía social de mercado", a la que cada cual presta matices distintos. Con un panorama de coaliciones todavía incierto, las promesas electorales llegan a la fantasía. A fin de cuentas, las cartas se barajarán de nuevo el día 28, en la mesa de negociaciones.

Así, los socialdemócratas, que presentan como candidato al ministro de Exteriores Frank-Walter Steinmeier, se proponen crear nada menos que cuatro millones de empleos en los próximos años. Los democristianos de la canciller Angela Merkel quieren pactar con los liberales y, a pesar de eso, fortalecer durante su mandato el modelo de capitalismo renano.

El partido liberal FDP propone un plan para que el Estado se retire del mercado lo antes posible y quiere la privatización de las empresas estatizadas en la crisis. El partido La Izquierda, que ha celebrado un éxito electoral tras otro en los últimos dos años, se propone un cambio "radical" que termine con el "capitalismo de finanzas". Preparan un programa de inversiones estatales que alcance los 100.000 millones de euros anuales y quieren estatizar bancos.

Los Verdes propugnan una economía de mercado con trasfondo ecológico y una nueva "revolución industrial" que incite un auge económico capaz de crear un millón de empleos. -

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 6 de septiembre de 2009

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