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Reportaje:

Tierra de castillos y batallas

Quince fortalezas de Jaén acogen un centenar de actividades turísticas

La provincia de Jaén está considerada, junto con Siria y Palestina, el lugar del mundo con mayor número de torres, atalayas, fortalezas y castillos por kilómetro cuadrado. La ubicación estratégica del territorio jiennense, como puerta entre Andalucía y Toledo, hizo que musulmanes y cristianos poblarán Jaén de castillos, y Fernando III consideró clave la conquista del alto Guadalquivir para expropiarle Al-Andalus a los musulmanes.

Todo este legado heredado de distintas civilizaciones se ha puesto ahora en valor gracias a la Ruta de los Castillos y las Batallas, un itinerario turístico-cultural promovido por la Diputación Provincial y la Junta de Andalucía, con el apoyo de los empresarios turísticos, que conecta los principales castillos de Jaén junto a los escenarios de las importantes batallas entabladas en la zona: Baécula (208 antes de Cristo), Navas de Tolosa (1212) y Bailén (1808).

Las rutas ofrecen animación, música y visitas guiadas teatralizadas

Desde el pasado mes de mayo y hasta diciembre, un total de 15 fortalezas jiennenses acogen más de un centenar de actividades que invitan a sumergirse en un viaje a la Edad Media y disfrutar de fiestas, torneos, mercadillos medievales, música andalusí y gastronomía de la época. Uno de ellos es el impresionante castillo de Burgalimar de Baños de la Encina, en Sierra Morena, una de las construcciones militares califales señeras de la España medieval. Aquí se han celebrado durante todo el verano visitas guiadas teatralizadas y actividades de animación y musicales, que volverán a repetirse el próximo mes de octubre.

Antes, este mismo mes, las citas están en el castillo de Santa Catalina de Jaén, que acogerá los días 18, 19 y 20 las jornadas sobre el Jaén de las Tres Culturas; y también en Arjonilla, cuyo castillo del Trovador Macías albergará el último fin de semana las Fiestas Medievales de Macías el Enamorado.

La ruta jienense penetra por Navas de Tolosa y acaba en Alcalá la Real. Junto a grandes castillos todavía en pie y vestigios de los que existieron, el itinerario enlaza parques naturales, pueblos acogedores y el impresionante paisaje del olivar jiennense, que es el escenario por el que transcurre esta propuesta de ocio.

Y junto a ellos se encuentran los campos de batalla donde romanos y cartagineses, almohades y ejércitos cristianos, españoles y franceses, decidieron en ellos el orden político, social y económico de sus respectivos tiempos. Un nuevo producto turístico que, como indica la diputada Pilar Parra, "ofrece patrimonio, una oferta gastronómica medieval complementaria y actividades que permiten vivir experiencias y pasarlo bien".

Parra ha destacado el mérito de los ayuntamientos que han conseguido que la gente del pueblo viva como propias estas celebraciones.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 2 de septiembre de 2009