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Reportaje:

El petróleo calienta motores

Los expertos creen que el crudo se encarecerá aunque seguirá por debajo de los 100 dólares por barril

"Los inversores del petróleo buscan signos del final de la crisis. Por eso, a cada dato que sale, se producen bandazos. Queda un tiempo de volatilidad, hasta que llegue la señal definitiva de que la crisis ha terminado. Entonces el crudo volverá a ser caro". Así resume Mariano Marzo, catedrático de Recursos Energéticos de la Universidad de Barcelona, lo que nos espera en lo relativo al petróleo. Y lo cierto es que las curvas del precio del crudo durante los dos últimos meses no desmienten esta teoría. A mediados de junio el barril de brent, de referencia en Europa, valía cerca de 70 dólares (48 euros). Dos semanas después, 60. El viernes, 74, máximo del año. Entre bandazo y bandazo, ¿volveremos a los 140 dólares de 2008? Según varios expertos y consultoras, no durante 2009. Pero cuando llegue la señal, la cotización arrancará con fuerza.

El año pasado el petróleo llegó a precios nunca vistos: 146 dólares por barril. Sin embargo, el recrudecimiento de la crisis y la previsión de un menor consumo por parte de industrias y particulares hundió su precio hasta los 40 dólares. Durante los últimos seis meses casi ha doblado de nuevo su valor. Aun así, ninguno de los analistas consultados espera que recupere cotas astronómicas. Los expertos de Goldman Sachs calculan que para finales de año se acercará a los 85 dólares.

"La cuestión es que hay sobreoferta en este momento, así que los cambios no se producen por cuestiones de oferta, sino por elementos externos como el precio del dólar o las expectativas de recuperación", explica Francisco López, responsable de divisas y materias primas en X-trade. "Los datos sobre producción ya no son tan significativos. No es probable que la OPEP haga recortes de producción, porque los países del cartel están cómodos con el precio actual. Y saben que si aprietan demasiado retrasarán la recuperación económica, algo que tampoco les conviene. Ahora lo importante son los signos sobre la demanda", añade Marzo.

Lo cierto es que cada dato macroeconómico provoca una reacción nerviosa en los mercados. El martes pasado el petróleo subió un 2,6%. Los datos de las reservas de Estados Unidos hablaban de una subida del consumo: una pista más para una posible salida de la crisis. Pero dos días después perdió un 1,26%, porque los datos sobre empleo eran negativos. El viernes volvía a subir, hasta 74 dólares: Ben Bernanke, presidente del banco central estadounidense, se mostraba optimista en una conferencia.

"A pesar de la volatilidad, el petróleo se mantendrá al final de 2009 entre los 65 y los 75 dólares", pronostica López. En una horquilla similar se mueve Marzo, al menos hasta el próximo año. "Hasta que llegue la señal definitiva, la confirmación de que la crisis ha terminado", reitera. "Conforme la recuperación vaya llegando, el capital volverá a las materias primas", añade López. Cuando la economía vuelva a respirar, los tipos de interés subirán y la renta fija interesará menos, razona.

Los expertos apuntan, además, otro factor esencial: antes del verano las autoridades de Estados Unidos pusieron encima de la mesa la posibilidad de regular el mercado de materias primas para evitar la especulación, una medida que dificultaría los grandes pelotazos. "Si eso llega a ocurrir, los pronósticos cambiarán", advierte López.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 24 de agosto de 2009