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El retraso de los resultados alimenta el temor a un fraude en Afganistán

Una ONG denuncia la intimidación y el robo de urnas en los comicios del jueves

Dos días después del cierre de las urnas en las elecciones presidenciales de Afganistán aún no hay datos oficiales de participación. Tampoco resultados parciales. Mientras crecen los temores de fraude, el ex general francés Philippe Morillon -responsable en 1992-1993 de la misión militar de la ONU en Bosnia-Herzegovina que no evitó la limpieza étnica, y ahora jefe de los observadores de la UE- dijo ayer en Kabul que las elecciones afganas "fueron justas pero no enteramente libres" por las intimidaciones de los talibanes. La Comisión Electoral informó ayer de la muerte de once de sus empleados a manos de talibanes, que tambien cortaron el dedo índice a dos votantes en Kandahar. Mientras que distintas voces de la comunidad internacional (UE, OTAN, etcétera), que son parte interesada en el conflicto, ven la botella medio llena, la Fundación para unas Elecciones Libres y Justas, una ONG local muy respetada, la ve bastante vacía. Su presidente Nader Nadery denunció ayer diversas irregularidades que a su entender contradicen el triunfalismo de la UE. Dio cuatro ejemplos: robo de urnas en varias zonas del país; manipulación de personas analfabetas, a las que se indicó lo que debían votar (el 50% de los hombres y el 85% de las mujeres no saben leer ni escribir); doble votación (la tinta indeleble se diluía con lejía) y expulsión de representantes de la Comisión Electoral en varios colegios por parte de representantes de los partidos.

Once empleados de la Comisión Electoral, asesinados por los talibanes

La Comisión Electoral, encargada de organizar por primera vez unos comicios en Afganistán, había dado la orden a los 6.200 centros de voto de realizar el escrutinio lo más rápido posible para prevenir el fraude y para que los datos estuvieran a disposición de los representantes de los candidatos. Nada de esto ha sucedido. La tardanza en ofrecer datos tan relevantes como la participación desata las alarmas. La comisión filtró ayer la posibilidad de que los primeros resultados preliminares se den a conocer el martes y los definitivos a finales de septiembre.

Anoche se celebró una gran fiesta tras el primer día de Ramadán en el hotel Serena de Kabul a la que asistieron la mayoría de los candidatos, incluidos el presidente, Hamid Karzai, y su principal rival, Abdulá Abdulá, que se abstuvieron de hacer declaraciones triunfalistas. El viernes fueron llamados al orden por el enviado especial de EE UU, Richard Holbrooke, otro veterano de Bosnia al que los serbios acusan de haber negociado la inmunidad de los criminales de guerra Radovan Karadzic y Ratko Mladic.

"Todo se va a cocinar esta noche. Los americanos no están nada contentos de cómo se han desarrollado las votaciones y el escrutinio. Al parecer la solución que se maneja es forzar un Gobierno de coalición", asegura una fuente occidental. Las apuestas entre los diplomáticos se mantienen en favor de Karzai, que ganaría con más del 50% para evitar la segunda vuelta que nadie desea. En la calle kabulí, la tesis mayoritaria es similar, pero con matices de sabiduría popular: ganará el presidente porque ya está decidido desde antes de las elecciones.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 23 de agosto de 2009