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FALLECE GARCÍA ANTÓN

García Antón convierte su último adiós en un lugar de encuentro de la sensatez

La crispación, las continuas descalificaciones y la sal gruesa que presiden las relaciones entre PP y PSOE en los últimos tiempos desaparecieron por unas horas en Sant Vicent del Raspeig, como un último homenaje a José Ramón García Antón. El consejero de Medio Ambiente, Agua, Urbanismo y Vivienda, fallecido el martes, siempre prefirió el diálogo a la confrontación. Buena muestra de este talante fueron las palabras de elogio que le dedicaron representantes de todos los puntos del arco político, empresarial y sindical que, con su presencia ayer en el funeral, convirtieron el último adiós de García Antón en un lugar de encuentro de la sensatez. Una cualidad que distinguía al consejero. La sombra más oscura de su gestión fue el accidente de la línea 1 del metro de Valencia en el que fallecieron 43 personas y otras 47 resultaron heridas. Ningún político asumió la responsabilidad por tamaño desastre; pero García Antón lo intentó. Presentó su dimisión varias veces sin que le fuera aceptada. Al final, y para que su equipo no cayera con él, siguió al frente de la consejería afrontando un muy duro desgaste personal y político.

El Consell le otorga la Alta Distinción de la Generalitat y la Cruz de Jaume I

Pero ayer, en Sant Vicent del Raspeig, no había lugar para otra cosa que no fuera el pesar por el fallecimiento de un hombre capaz de recibir el recuerdo de gobiernos ideológicamente tan dispares como el de Murcia, gobernado por el PP, y el de Cataluña. Josep Lluís Carod Rovira, de ERC, presidente en funciones de la Generalitat, transmitió su pésame; como lo hicieron el Gobierno de España a través de Ricardo Peralta y el Ministerio de Medio Ambiente, con el que tantos enfrentamientos mantuvo, representado por el secretario de Estado Josep Puxeu, los alcaldes socialistas de Elche y Mutxamel, el portavoz del PSPV en las Cortes o el sindicato CC OO.

La ausencia de García Antón deja un vacío en el Consell que no le será fácil de llenar a Francisco Camps.Silencio y pesar. Sant Vicent del Raspeig se volcó ayer en la despedida a su más ilustre vecino. José Ramón García Antón fue enterrado a última hora de la tarde en su ciudad natal, de la que su viuda, Luisa Pastor, es alcaldesa. García Antón nunca perdió el contacto con sus orígenes a pesar de que sus derroteros profesionales le dirigieron desde el principio de su carrera profesional y política hacia otras latitudes de la Comunidad Valenciana.

Centenares de vecinos abarrotaron la plaza de España de la localidad y brindaron un caluroso y multitudinario adiós al consejero desaparecido. Fue la forma que tuvieron para devolverle la naturalidad y dedicación que García Antón demostró hacia ellos en todo instante. Era habitual verle pasear por sus calles cada vez que podía hacer un hueco en sus obligaciones oficiales.

Próximo, familiar y siempre de su pueblo, su fidelidad se reflejaba en la cara de muchos vecinos anónimos, que acompañaron a la familia en el sepelio. "Podemos estar muy orgullosos de él. Todo lo que ha podido hacer por el pueblo lo ha hecho", coincidieron dos matrimonios de la localidad que conocían al consejero desde su infancia. "Vamos a despedirlo con mucho cariño, como se merece", añadieron. "Tengo que hacerme a la idea, todo ha sido muy rápido", agregaron Vicent Asensi y Antonio Flores poco antes de comenzar el funeral. "Era único. No ha habido ni habrá otro igual en Sant Vicent", terciaron otras dos amigas de la familia.

El cariño y el reconocimiento de sus vecinos por la figura política y, sobre todo humana, del consejero, se tornó en un cerrado aplauso cuando el féretro era transportado a hombros por un grupo de militantes y cargos públicos del PP local y familiares durante el último tramo de la calle Mayor hasta la parroquia de Sant Vicente Ferrer. La ovación se repitió ya en el interior del templo y, de nuevo, a su salida. En esta ocasión el ataúd, envuelto con las banderas de Sant Vicent y de la Comunidad Valenciana, era portado por sus compañeros en el Gobierno valenciano. Cerraba la comitiva su esposa, la alcaldesa, visiblemente emocionada, y reconfortada por el ánimo del presidente del Consell, Francisco Camps, que caminaba a su lado.

Al fallecimiento de García Antón ha sucedido una catarata de distinciones. La primera, por parte del Consell, que en una reunión extraordinaria anoche en el Ayuntamiento de Sant Vicent, le concedió la Alta Distinción de la Generalitat a título póstumo y la Gran Cruz de la Orden de Jaume I. La viuda y los hijos del fallecido entraron en la reunión del Consell y recibieron las condecoraciones. Mientras, el consistorio de su ciudad natal, en un pleno extraordinario celebrado al mediodía, le otorgó también a título póstumo su Medalla de Oro. García Antón también fue nombrado "sanvicentero ilustre" y el edil popular José Juan Zaplana, que ejerció entre lágrimas de alcalde en funciones, anunció que un espacio público llevará su nombre. Al pleno acudieron diversos miembros del Consell y decenas de vecinos que coparon el salón de plenos del Consistorio. Por su parte, el Ayuntamiento de Benidorm decretó también un día de luto oficial y anunció que dedicará una calle en reconocimiento a su labor en el consistorio entre 1972 y 1993.

Y es que en un momento en el que las relaciones entre el Gobierno y el PP han saltado por los aires, la forma de manejarse de García Antón parecía agrandar ayer un poco más la figura del consejero fallecido. "Era un hombre con el que se podía hablar, con el que se podía llegar a acuerdos serios al margen de las trifulcas políticas", recordaba ayer una fuente del Ministerio de Medio Ambiente. "Era capaz de resolver en una semana problemas administrativos de obras hidráulicas del Gobierno central en la Comunidad Valenciana que llevaban un año sin resolverse", apostillaba esta fuente.

"HONESTO Y TRABAJADOR"

- Vicente Rambla, vicepresidente del Consell. "Lideró la defensa de los intereses hídricos y de las infraestructuras. Fue un gran político, comprometido con la Comunidad Valenciana, la provincia de Alicante y Sant Vicent del Raspeig".

- Bernat Soria, ex ministro de Sanidad. "Todo el mundo está viviendo con mucha tristeza la pérdida de una persona excelente en su trabajo, en su trato humano, en la forma y en su compromiso con Alicante".

- Ricardo Costa, secretario general del PP. "Ha exprimido su vida hasta el último minuto por unos ideales. Ha sido un ejemplo dentro del Consell y su trabajo ha permitido que los valencianos vieran mejoradas sus condiciones de vida".

- Modesto Crespo, presidente de la CAM. "Era una gran persona y no lo digo por lo trascendental del hecho, sino porque realmente lo era. Siento que se ha ido un amigo".

- Ángel Luna, portavoz socialista en las Cortes. "Se marcha un amigo en la discrepancia, pero un amigo con el que he compartido muchas horas y lo lamento de verdad profundamente".

- Alejandro Soler, alcalde de Elche. El político socialista expresó su "dolor" por la pérdida de quien "trabajó e hizo muchas cosas por Elche y la Comunidad Valenciana".

- Eladio Aniorte, de Jóvenes Agricultores. Era "un hombre imprescindible" en materia hídrica, que "escuchaba y resolvía".

- Consuelo Navarro, de CC OO de L'Alacantí. "Era un político trabajador y honesto, que dio muestras de ser siempre una persona cercana y accesible y que se ganó el mayor de los respetos en todos los cargos que ostentó".

- Asunción Llorens, alcaldesa de Mutxamel. "Como persona y como político estaba comprometido con su trabajo y era un interlocutor para todos los alicantinos".

- Enric Morera, secretario general del Bloc. "Nos ha dejado una persona preparada, trabajadora y respetuosa".

- Josep Puxeu, secretario de Estado de Medio Rural. "Era un hombre con el que logramos hacer confianza. Desde posiciones, a veces discrepantes, fuimos capaces de resolver problemas de los ciudadanos"

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 13 de agosto de 2009

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