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Entrevista:ENTREVISTA CONCEDIDA POR DANI JARQUE A EL PAÍS EL PASADO 30 DE JULIO | Nueva tragedia en el fútbol español

"El brazalete de capitán es mi recompensa a una vida entregada al Espanyol"

Al poco de asumir la capitanía del Espanyol, Jarque charló con este periódico en el hotel de concentración del equipo en Peralada (Girona). La entrevista que reproducimos se iba a publicar en el especial sobre la Liga de finales de este mes.

Primer día de la pretemporada del Espanyol. En Peralada (Girona), sede de la concentración del equipo periquito, el técnico, Mauricio Pochettino, llega al campo y cita en el círculo central a David García e Iván de la Peña, el segundo y el tercer capitán del Espanyol, respectivamente. Instantes después llama a Dani Jarque, un central barcelonés de 26 años forjado en la cantera blanquiazul y que debutó en Primera División en 2002, ante la estupefacción del vestuario. Ojos como platos. Raúl Tamudo, brazalete y emblema blanquiazul en la última década, quedaba apartado de la capitanía en una decisión unilateral del entrenador. "Estoy preparado", replica Jarque. Fraccionada la plantilla en las últimas temporadas y en un club agitado por decreto, Jarque asume la responsabilidad justamente el año que el Espanyol estrena estadio, recupera su casa. "El brazalete no me puede quedar grande", conviene el defensa, curtido en el club desde niño, desde que tiene uso de razón.

"Seré uno más, pero algo tengo claro: exigiré a todos esfuerzo y generosidad"

"El club está creciendo. Doce años después tenemos un campo, es la bomba"

Pregunta. ¿Cómo ha sentado su designación dentro del vestuario?

Respuesta. Bien, bien. El equipo me ha dado su confianza y yo he aceptado el reto con los ojos cerrados. Es un orgullo, una recompensa a una vida entregada al club, una satisfacción redonda por estrenar el brazalete en un campo nuevo. Es la bomba.

P. Pero también son más responsabilidades, ¿no?

R. Tendré que esforzarme en mantener la armonía del vestuario, dar la cara cuando las cosas vayan mal, escuchar los deseos de la plantilla y luchar por los intereses comunes. Me conciencio para ello. Algo tengo claro: exigiré a todos mucho trabajo, ayudas al compañero y generosidad en el esfuerzo. El tema de la calidad es otra cosa. No se puede valorar. Somos el Espanyol y hay que salir a morder, rascar y demostrar nuestro orgullo.

P. ¿Le ha pedido Pochettino que sea un líder en el campo?

R. No; tengo que ser uno más.

P. ¿Se conforma con eso?

R. Bueno..., no. Ya no soy ese central que al debutar se caía por el contacto rival. Ya no soy un niño. He ganado en agresividad, experiencia y contundencia. Pero no destaco por dar patadas. Hay que ser intuitivo y tener poder de anticipación. Los delanteros de hoy en día son rapidísimos, endiablados. Así que no puedo perder la concentración ni un solo momento.

P. ¿Es Pochettino un técnico que complica a los defensas porque les obliga a adelantar la línea?

R. Un poco sí. Pero así es más divertido. Nos pide que la presión sea arriba, que las líneas estén juntas y que no hagamos la trampa del fuera de juego. Es demasiado difícil para el poco beneficio que reporta. Y, con el balón controlado, también nos reclama que tengamos buen pie, que lo saquemos con criterio y que ganemos líneas con los pases.

P. Un córner a favor debe ser el mayor de los respiros...

R. Más o menos. Ésa es una sensación casi indispensable para un defensa porque se despreocupa por un momento de lo que tiene detrás. Es la nota diferente de los partidos.

P. ¿Y los fichajes, la nota diferente del equipo?

R. Desde luego. Nakamura nos ofrece calidad; Ben Sahar, potencia; Verdú, juego en campo contrario, y Pillud, energía y trabajo. Hemos dado un paso más. Y debemos aprender de lo sucedido en el curso anterior, cuando estábamos rotos y casi descendidos. Quizá es la ventaja de este Espanyol, que es un equipo joven con muchas cicatrices y con lecciones aprendidas, como que no podemos bajar los brazos y que, con las pilas puestas, podemos ganar a cualquiera. Ya basta de altibajos. Es ilógico y nos hace mediocres. Y no lo somos.

P. ¿Así lo indica el nuevo estadio?

R. Sí. Debe ser una olla a presión para animarnos y presionar a los rivales y los árbitros. Es magnífico tener casa, doce años después. El Espanyol está cambiando. Tiene patrimonio, con el campo y la ciudad deportiva, y se piensa mucho en la cantera, que funciona de perlas. El club está creciendo.

P. El presidente, Daniel Sánchez Llibre, se ha hecho con la mayoría de las acciones del club. ¿Qué le parece?

R. Que eso me queda lejos. Nosotros, al campo.

P. ¿Cara o cruz?

R. Siempre cara.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 10 de agosto de 2009