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Reportaje:BANDA SONORA

Canciones para viajar

Bruce Springsteen resulta ideal para la carretera, la 'new age' de Enya ayuda en el avión y los ritmos de 'bossa nova' van bien con el tren

El rock es para el coche, la new age sienta mejor en el avión, y la música brasileña entra como la seda para el tren. No debe tomarse esta última frase con rigidez, porque los iPod son unos cacharros la mar de eclécticos, pero es una conclusión que se acerca bastante a la realidad.

El pasado 1 de agosto el aeropuerto de Barajas era un desfile de auriculares. Abundaban, y de lo más variado. Laura, 28 años, por ejemplo, lucía unos llamativos cascazos verdes que le ocupaban toda la oreja. "Viajo poco en avión, pero cuando lo hago llevo música tranquila, esas recopilaciones de Canciones para relajarse. Me tranquilizan. Lo paso mal, ¿sabes?", dice mientras aguarda nerviosa para facturar rumbo a San Petersburgo.

"El conductor debe buscar su música preferida", dice un musicoterapeuta

"Oír un vals cuando las velas ondean es el paraíso", cuenta Carlos Jean

El especialista Sergio González, 31 años, musicoterapeuta, apunta en esa línea: "Para los aviones es recomendable músicas que provoquen relajación, con instrumentos de cuerda, que no tengan un ritmo muy marcado. Así se generará un viaje placentero". Y se atreve con dos recomendaciones: orquestas y las canciones de Enya, la reina de la new age. El productor y músico Carlos Jean también quiere melodías narcotizantes, "como por ejemplo el francés Erik Satie", padre del piano minimalista.

Una buena recomendación para estos días es Michael Jackson, como le ocurre a Elena, 32 años, que se marcha a conocer Londres con el Best of del recientemente fallecido rey del pop. "El problema es que me entran ganas de bailar en medio del pasillo del avión. Y no es plan", comenta.

En la carretera la música tranquila se deja para otra ocasión. El asfalto y el rock se llevan bien. Leiva, 28 años, componente de Pereza, expone su teoría, que se fundamenta tras horas y más horas de carretera: "En un coche siempre hay mucho ruido: los baches, las ventanillas abiertas, el aire acondicionado... Por eso se necesita un disco a la altura, y Born to run, de Bruce Springsteen, es infalible. Además, hay que ponerlo enterito".

David, 32 años, que afronta un viaje en coche de más de 600 kilómetros a Cádiz, apunta otra recomendación: "El conductor debe ser el dj, el que manda. Y tiene que escoger temas que pueda cantar, cuya letra se sepa, para mantenerse lo más despierto posible". Los hay que apuestan por la nostalgia, como Héctor, otro conductor veraniego: "Voy cargado con hits españoles de los ochenta: Gabinete Caligari, Hombres G, Los Ronaldos, Tequila...".

El musicoterapeuta Sergio González cierra el círculo: "El conductor debe buscar la música que le guste, su preferida, para sentirse lo más a gusto posible. Si es fan de Metallica y AC/DC, pues que suene durante todo el viaje". No conviene olvidar ese disco tan adecuado, Música de automóvil, que compuso Nacho Mastretta.

En el polo opuesto al ruidismo del coche se encuentra el apacible tren, lugar bucólico para el ensimismamiento y las evocaciones poéticas. Leiva: "Es un lugar perfecto para escuchar los susurros. Por eso yo me quedo con el disco La Fusa, de Vinicius de Moraes".

Carlos Jean se decanta por los sonidos campestres de la banda sonora de la película Juno. Claro que comenzar un trayecto en tren con el "chu-churú-churú-churururururú" de Lou Reed en su Walk on the wild side es todo un placer.

Algunos apuestan por algo más generalista, como la crítica musical Patricia Godes: "Viajar es cada vez una aventura más desquiciante: atascos en las carreteras, esperas en aeropuertos, los imponderables del tren, los compañeros de viaje cargantes... Sólo se me ocurre una artista que siempre comunica sensación de paz y equilibrio: Ella Fitzgerald. Incluso en un aeropuerto el 1 de agosto".

Carlos Jean se atreve incluso con una música que considera perfecta para el barco: "Si en ese momento en el que las velas comienzan a ondear suena un vals, es como estar en el paraíso". Pero si lo que se desea es una canción infalible que sirva para tierra, mar y aire, que relaje y levante el ánimo al mismo tiempo, ahí va una recomendación: American pie, de Doc McLean. No falla.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 5 de agosto de 2009