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La lucha contra el fuego

La tragedia de los bomberos en Horta desata un incendio político

Saura apoya al cuerpo ante las críticas de CiU - Cargos locales dicen que Felip Puig llamó a usar el desastre para "tapar la financiación"

A los pies de un precipicio, entre una pared de piedras y una manta ignífuga: así encontraron a los cuatro bomberos fallecidos el martes entre las llamas, que siguen ardiendo fuera de control en Horta de Sant Joan (Terra Alta), población de 1.300 habitantes. "Estaban muy cerca, probablemente se agruparon para protegerse cuando las llamas se les echaron encima", explicó ayer uno de los mossos encargados de trasladar los cuerpos al tanatorio de Tortosa. La escena desvela la rapidez con que las llamas sorprendieron a los bomberos sobre las cuatro de la tarde y bajo ráfagas de viento de hasta 80 kilómetros por hora. En plena faena, se encontraron con un macizo a sus espaldas mientras las llamas se les aproximaban de frente. La huida fue imposible. La tragedia ha desatado una polémica política que no ha hecho más que empezar: las autoridades locales censuran al mando del operativo y el Gobierno rechaza de plano las críticas, al tiempo que varios testigos acusan a CiU de quererse aprovechar del drama.

Descontrolado y alimentado por el viento, el fuego arrasa 800 hectáreas

"Intentaron cubrirse con las mantas protectoras y resguardarse del fuego entre los intersticios del muro montañoso", relató un militar que pide anonimato. "No les sirvió de nada, aquello era una ratonera en llamas". "Hierbajos secos y campos sin desbrozar, todo listo para arder. Peor que la pólvora", describe después de haber sobrevolado el pinar de Don Pedro, donde quedaron atrapados seis bomberos. Dos de ellos siguen ingresados muy graves en el hospital de Vall d'Hebron de Barcelona. El primero, de 31 años y con quemaduras en el 50% del cuerpo, se encuentra en estado crítico. Su compañero, de 36 años y con el 75% del cuerpo afectado por el fuego, se mantiene estable dentro de la gravedad.

Los cuatro fallecidos, integrantes de la brigada de élite, probablemente nunca habían pisado el pinar de Don Pedro. "Es el último sitio al que se debería acudir durante un incendio. Una trampa, un polvorín. Dejarlos allí sin más medios fue una imprudencia", sostienen fuentes municipales.

El Ayuntamiento de Horta de Sant Joan, en manos de CiU, continuó alimentando el conflicto que mantiene con la Generalitat desde el martes. Ambos han terminado por politizar un incendio que sigue sin controlarse. El alcalde, Àngel Ferràs, se ratificó en sus críticas al mando del operativo de bomberos y asegura que los responsables se ausentaron del centro de mando justo cuando el incendio se reavivó, el martes a mediodía. "Se relajaron, el fuego estaba controlado y los responsables lo dejaron crecer", repitió ayer. El consejero de Interior, Joan Saura, insistió en defender la labor de los bomberos y ha pedido comparecer en el Parlament. "Si hubiera habido relajación, no habría habido muertos", insistió.

Ayer en público la consigna fue una actitud conciliadora. Era tiempo de rendir tributo a las víctimas, ya habrá tiempo para investigar los detalles del incendio, dijo el presidente de CiU, Artur Mas, durante su visita a Horta de Sant Joan. Pero no hay tragedia que escape al rifirrafe político. Un cargo de la Generalitat y un diputado del tripartito aseguran que el número dos de la coalición, Felip Puig, afirmó, hablando por teléfono, que el siniestro resultará útil a la oposición para "tapar" el éxito del acuerdo de financiación alcanzado por la Generalitat y el Gobierno. CiU desmiente "rotundamente" estas palabras y precisa que si Puig habló de financiación fue en referencia a la suspensión del pleno.No ha sido el único incidente partidista que ha vivido Horta de Sant Joan con el fuego todavía activo. El propio alcalde y el consejero de Interior se enzarzaron el martes durante una cena a la que asistieron el edil y los cargos del Gobierno que habían acudido al municipio. Fue a propósito de las palabras de Ferràs. "Hay cosas que no se pueden decir, no puedes hablar así", le vino a decir el consejero al alcalde. El vicepresidente, Josep Lluís Carod, dio a entender que las críticas eran interesadas dada la afiliación política del alcalde, de CiU. "Eso lo dices porque Convergència tiene muchos problemas", dijo. Ferràs les advirtió que no aceptaba presiones. Fuentes de Vicepresidencia evitaron confirmar o desmentir ayer las palabras de Carod. "Lo importante es apagar el fuego". Ayer el Ayuntamiento anunció que pedirá responsabilidades a la Generalitat por negligencia en la extinción. El juzgado de Gandesa ya investiga los hechos.

El relato del alcalde de Horta sobre la ausencia de mando el martes a mediodía lo comparte Xavier Pallarès, alcalde de Arnes, la población vecina. Durante hora y media no hubo nadie en el centro de mando, repite, justo a la hora en que cada mediodía, en verano, comienza a soplar garbí. "Incluso había hidroaviones sobrevolando la zona a la espera de que les dieran las coordenadas para lanzar el agua", asegura. Tanto Pallarès como Ferràs matizan que no cuestionan a los bomberos, sino a sus responsables. El trasiego de políticos de todos los colores fue constante durante toda la jornada en Horta. Por parte del PP acudió a la zona Alicia Sánchez Camacho.

Las palabras del alcalde indignaron a los bomberos. Con el recuerdo de los cuatro compañeros fallecidos, respondieron con contundencia: "¿Cómo pueden hablar de relajación con cuatro compañeros muertos? Es una broma de mal gusto", exclamaba el cabo Víctor Fernández. "¿Cómo pueden decir esto? ¡Es intolerable! Llevamos trabajando tres días sin parar", añadía un compañero. Los vecinos de Horta de Sant Joan, por su parte, se sumaban a la tesis del alcalde. "Salí a mediodía, casi no había llamas y vi los helicópteros y aviones parados. Al cabo de dos horas volvía el fuego. Eso es mala planificación de los políticos", protestaba una vecina, que sin embargo defendía la "incansable labor" de los equipos.

La réplica de los profesionales es que helicópteros y aviones tuvieron que quedarse en tierra por el fuerte viento. "En ningún momento el fuego ha estado controlado, eso no lo hemos dicho los bomberos, sino los políticos. Cuando nosotros decimos que un fuego está controlado, lo está, y no renace. Ayer lo empezamos a dominar, pero se nos fue por culpa del viento", dijo un bombero.

La zona del fuego se extiende como una falda en pendiente repleta de arbustos, bloqueada al fondo por escarpadas cumbres. "Es un lugar remoto que nadie cuida. Era un polvorín", añade Salvador Ferràs, constructor que lleva décadas cazando en el pinar. "Si hubieran entrado 40 bomberos en esa llanura, habría ocurrido lo mismo. No se podía salir".

El mismo incendio que les cercó seguía ardiendo ayer en el parque natural de Els Ports. Descontrolado y alimentado por el viento, el fuego se mueve en un tablero de 800 hectáreas que los 70 equipos de bomberos y 20 vehículos aéreos no logran dominar. "Es uno de los incendios más complejos con los que nos hemos enfrentado en los últimos años", admitió a última hora Félix González, jefe de bomberos de la Generalitat en el territorio. Anoche las llamas volvieron a acercarse al pueblo. "Dependemos de las condiciones meteorológicas", advirtió González. No acompañan: se prevén altas temperaturas con vientos moderados y ausencia total de lluvias. Por esta razón se ha restringido el acceso a zonas boscosas de Girona y Tarragona.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 23 de julio de 2009