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Moratinos ve en la Guinea de Obiang una "cartera de oportunidades"

España quiere al dictador en la Cumbre Iberoamericana

"Le agradezco enormemente que haya venido, porque ya puedo ver que está en las últimas". Manuel Fraga torció el gesto ante las palabras con las que le recibió el presidente de Guinea Ecuatorial, Teodoro Obiang. Seguramente no era su intención pronosticarle una muerte próxima, sino mostrarle el respeto que se profesa en África a las personas mayores. Aunque españoles y ecuatoguineanos se expresan en la misma lengua, las palabras no significan siempre lo mismo y los desencuentros han sido constantes en los 41 años de historia independiente de la ex colonia.

España quiere recuperar la relación con el único país subsahariano que habla español y que le ha dado además la categoría de lengua oficial de la Unión Africana. Para empezar, pretende que Obiang acuda como observador a la Cumbre Iberoamericana de noviembre en Estoril (Portugal), aunque se trata de una gestión delicada, según fuentes diplomáticas, pues requiere el consenso de todos los socios. Sería un paso importante, después de años en los que Guinea se ha acercado a los países francófonos vecinos e incluso ha adoptado el francés como segunda lengua oficial.

"Borrón y cuenta nueva" ha sido la frase más repetida por Obiang. El "inicio de una nueva etapa", ha pedido el ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos. Ayer, al término de su estancia de tres días, proclamaba que "los objetivos se han cumplido, lo que no significa que todos los problemas estén resueltos, ni mucho menos".

Cuando sea posible

Con todo, el jefe de la diplomacia española no quiso fijar fecha para el primer viaje oficial de José Luis Rodríguez Zapatero, a quien Obiang emplazó a acudir a su país antes de que acabe el año. El viaje se producirá, dijo el ministro, "lo más rápidamente posible, en cuanto las circunstancias políticas y diplomáticas y el calendario lo permitan".

La visita ha servido en parte de desagravio para un Obiang dolido por la humillación que a su juicio sufrió durante su última visita a España, en 2006. La presencia de una delegación de todos los grupos parlamentarios (salvo IU) habría compensado el portazo que le dio entonces el Congreso. Pero los recelos vienen de más atrás: el presidente acusó el viernes a "políticos españoles" de estar detrás de los mercenarios que intentaron derrocarlo en 2004.

El capítulo más prometedor de cara al futuro es el económico. Las compañías españolas no se han beneficiado hasta ahora del dinero fácil generado por el petróleo. Moratinos aseguró ayer que "se ha abierto una cartera de oportunidades". Obiang invitó a los empresarios a invertir en su país y ordenó facilitarles la concesión de visados. La firma Agem suscribió un primer contrato por algo más de ocho millones de euros para crear bancos de sangre en las principales ciudades. Vendrán más.

Frente a quienes han criticado a Moratinos por la evocación de una etapa franquista que entrañaba la presencia de Fraga en el viaje, el jefe de la diplomacia sostuvo que el ex ministro de Información "ha tenido el protagonismo que se merecía".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 12 de julio de 2009