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DESDE MI SILLA DE RUEDAS | TOUR 2009 | Octava etapa

Ciclismo de pizarra

Esto de que una carrera ciclista salga cuesta arriba es algo que te excita o te deprime según el lado de la barrera en el que te encuentres. Si eres corredor y, concretamente, si eres un corredor de mis características, estás ya tenso desde el mismo desayuno. E incluso en el mismo folio de firmas se puede apreciar una irregularidad en la trazada que no es Parkinson aunque lo parezca, son simplemente nervios a flor de piel. Pero hay otros corredores de características diferentes —más bien opuestas— a las tuyas a los que tal circunstancia les provoca una sensación parecida al orgasmo. Sueñan y esperan ese día como agua de mayo. Es su gran oportunidad de protagonismo y no la pueden desperdiciar. Y más teniendo en cuenta que la ocasión de ayer —la subida al Port de Envalira— no era ninguna broma, 23 kilómetros a más del 5 % de media y toda la parte final por encima de los 2.000 metros. Casi nada.

Suelen ser días de manual, días de pizarra en los que prever la etapa es menos quimérico que en otras ocasiones. Yo recuerdo a un director que tuve, Javier Mínguez, que era un maestro en este arte. Había días en los que antes de salir, en el autobús, te contaba la etapa como si la viera en una bola de cristal: "Aquí va a atacar éste, tal equipo va a tirar a por él, le van a coger, luego se hará una fuga con gente de este y este equipo y alguno más. Esa fuga será la buena, así que ahí os toca estar a vosotros. Y una vez hecha la fuga, los demás ya sabéis, comer, beber y a rueda". Y no eran pocas las ocasiones en las que las cosas salían tal cual las había contado.

Ayer me acordé de él cuando leí la predicción que hizo para esta etapa Jonathan Vaughters, manager del Garmin, fechada a 30 de junio. Decía que ésta era una etapa para aceptables escaladores que estuviesen descartados para la general; y daba tres nombres: Amael Moinard, Jens Voigt y Luis León Sánchez. Sin embargo, en el seguimiento online que hacían de la etapa, el propio Vaughters revisó esa predicción momentos antes de la salida: "Pienso que mi predicción está equivocada. Luis León Sánchez anda por debajo de su nivel, así que... quizá puedan hacerlo Jens o Moinard". Esta última actualización era digna de tener en cuenta porque Vaughters, que conduce el coche del equipo, tiene una visión ideal de qué pasa en la parte de atrás del pelotón. Cuando alguien se descuelga, como Luis León el día anterior, sabe muy bien dónde y cómo, por lo que es fácil deducir si se queda porque quiere o porque guarda fuerzas para el día siguiente. Solo que a veces las cosas no son lo que parecen.

Porque el principio de la etapa de ayer no fue de manual, aunque sí el desenlace. En la fuga de salida se filtró gente involucrada en la general, como Evans, Wiggins o Martin, clasificados entre los 10 primeros. Por ello el Astana tuvo que trabajar duro para que las aguas volvieran a su cauce. Vuelta la calma, se forjó la fuga buena con cuatro corredores, todos ellos aceptables escaladores, pero descartados de la lucha por la general. Y para sorpresa de Vaughters el ganador fue Luis León Sánchez. Yo creo que Mínguez ayer hubiese acertado; no creo que la hubiese cagado con actualizaciones de última hora, no era su estilo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 12 de julio de 2009