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COLUMNA

Las estrategias de las cajas

La velocidad a la que está cambiando el escenario en el que se mueven las cajas de ahorro es extraordinaria. Hace apenas un año, los cambios en el mapa gallego de cajas no parecían urgir. Tanto Caixanova como Caixa Galicia son producto de fusiones previas de todas las cajas gallegas y se sitúan entre las 15 cajas más grandes de una lista de 45. Siendo las fusiones interregionales una estrategia tabú, el único avance posible era una fusión intrarregional que, en general, no despertaba pasiones. A las ventajas del incremento de tamaño se le oponían las desventajas de la reducción de empleo por cierre de oficinas en una coyuntura laboral que ya pintaba mal, la reducción del número de competidores en el mercado financiero gallego, las respuestas localistas contrarias al proceso, o las dudas sobre la posibilidad de una integración rápida de culturas empresariales y equipos diferentes. De hecho y en referencia a este último argumento, en un reciente trabajo de revisión de la literatura junto al profesor Alberto Vaquero, hemos constatado que los efectos de la integración para las entidades fusionadas en las dos últimas décadas en España son más bien discretos; salvo en lo que se refiere a indicadores de solvencia. En parte, esto se explicaría por esa dificultad de generar sinergias instantáneas.

Los efectos de la integración de cajas han sido más bien discretos en los últimos 20 años

Partidos, entidades y Administración deben sentarse para ver cómo reforzar Galicia

Las cosas han cambiado significativamente. En estos momentos hay una clara apuesta por la concentración en el sector. La crisis económica ha abierto una ventana de oportunidad para las fusiones interregionales. Vano por la que el gobierno central y el Banco de España quieren empujar a las cajas a golpe de FROB. Y es probable que pocas sean las que se puedan abstraer del proceso si la coyuntura económica adversa continúa en 2010 y la morosidad de los particulares también se dispara.

Así las cosas, es necesario sentar bien algunos principios y definir ya una estrategia en clave de país. En cuanto a los primeros, las cajas no son bancos, ni en su origen, ni en su operativa, ni en sus fines, ni en su relevancia para el desarrollo socioeconómico de un territorio. Las cajas son valiosas palancas de desarrollo regional, como lo demuestran los análisis de los balances de las cajas gallegas (a quien prestan el dinero) y el contenido de su obra social. Su cooperación con los gobiernos autonómicos y locales refuerza el músculo financiero de unos y otros para poner en marcha estrategias de desarrollo socioeconómico. Desde esta perspectiva, convertir las cajas en bancos y expulsar a los representantes políticos de sus órganos de gobierno sería negativo. Quedarnos sin caja de ahorros con sede y base en Galicia lo sería todavía más.

Por eso, en un parece que inevitable escenario de fusiones interregionales, Galicia debe jugar y aprovechar el momento para mejorar su posición y no perderla. Objetivamente somos una Comunidad Autónoma mediana y la más grande del noroeste penínsular. Nuestras cajas son eficientes, modernas y bien posicionadas en el ranking español por tamaños. Consecuentemente, capaces de liderar procesos de integración entre entidades. Por eso, los tres partidos políticos, la administración autonómica y las dos cajas deben sentarse ya a hablar sobre cómo garantizar que Galicia sale reforzada en esta coyuntura y cómo se evita que sea la parte absorbida por una entidad no gallega. ¿Fusionar las dos cajas gallegas como primer paso para la gran caja del noroeste? ¿Crecer primero hacia fuera, absorbiendo cajas más pequeñas en comunidades próximas (Asturias, Castilla y León, Extremadura) y luego cooperar dentro para finalizar fusionándose? La cuestión clave es saber si podemos estar seguros de que ambas cajas podrán superar por separado y sin apoyo público la crisis en la que nos encontramos y que va a durar unos cuantos trimestres más. Si la respuesta fuese positiva, a lo mejor podríamos conformarnos con no hacer nada por ahora. Si la respuesta no lo es, urge definir estrategias con perspectiva de país. Toca hablar de cajas. En estos momentos, en el sistema financiero el largo plazo puede ser el mes que viene.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 11 de julio de 2009