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Reportaje:LOS CRÍMENES QUE CAMBIARON MADRID

Los sanguinarios del expreso de Andalucía

El doble asesinato de 1924 es la mayor recreación del Museo de Cera

La señora que limpia el Museo de Cera admite que al principio le costaba subir sola a la galería del crimen: "Pero a todo se acostumbra uno". Frankenstein se ilumina de pronto y es imposible reprimir un reflujo de terror infantil. Tras el pasillo de los bandoleros aparecen una veintena de figuras que conmemoran un solo hecho: el crimen del Expreso de Andalucía.

"No me suena de nada, ¿qué es, una película antigua?", pregunta Sebastián Gómez a su abuelo homónimo. "También hicieron una película, pero de verdad pasó y fue muy sonado", dice el abuelo. "Aunque hace la tira, yo aún no había nacido...". En la primavera de 1924, un tren llegó a Córdoba de Madrid con sus dos ambulantes de correos salvajemente asesinados. Después de 85 años, un vídeo escupe una y otra vez el relato, interrumpido sólo por los gritos del cercano Freddy Kruger: "¡Bienvenidos a mi pesadilla!".

El museo recrea el fusilamiento del Dos de Mayo y la conquista de América, pero el crimen del expreso es el único hecho histórico que tiene un vídeo y hasta cinco escenas. "Fue un suceso muy famoso porque se atracó al Estado y Primo de Rivera puso un empeño extraordinario en que se resolviese rápido", explica Gonzalo Presa, portavoz del museo.

El conjunto de esculturas, creado para la inauguración del museo en 1972 por especialistas que venían de trabajar con el productor de cine Samuel Bronston, forma una película de fotogramas fijos y tridimensionales.

Primera escena: cinco hombres urden un plan en la pensión Internacional de la calle de Infantas. Un empresario aspirante a edil, el hijo de un Guardia Civil al que han enchufado en Correos, dos vividores sin profesión fija, y un habitual de la noche aficionado a las pastillas, Pildorita. Todos son jugadores y tienen deudas. Es la época más prohibicionista del juego en España, Primo de Rivera ha cerrado casinos. Y hay un tren, que transporta el dinero de África... dicen que lleva un millón de pesetas (6.000 euros). Segunda escena: tres de los bandoleros improvisados se cuelan en el tren a la altura de Aranjuez aprovechando que uno de ellos tiene contactos y permisos. El plan es narcotizar con vino a los carteros que viajan con el botín, pero como es menor de lo esperado, acaban machacándoles la cabeza con unas tenazas y metiéndoles dos tiros.

Tercera escena: uno de los asaltantes yace muerto en la cama con una carta en la mano; se acaba de suicidar. Cuarta escena: Primo de Rivera monta un juicio sumarísimo. A los tres atracadores vivos les cae el garrote. A Pildorita, 20 años. Se arrodilla ante el fiscal para agradecerle la vida. Quinta escena: las figuras de cera muestran la ejecución.

En los últimos 30 años al museo le han salido nuevos deportistas. A los políticos se les han unido Obama y Sarkozy. Pero la galería de asesinos no se ha actualizado. "Es complicado hacer una figura de un criminal vivo", explica Gonzalo Presa con una anécdota. El museo tenía una figura de El Lute, camisa blanca, rostro ensangrentado y un guardia civil a cada lado. Cuando Eleuterio Sánchez salió de la cárcel, donde estudió Derecho, les mandó una carta pidiendo "muy amablemente" que retirasen la difamante escultura. Así se hizo, fue destruida.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 29 de junio de 2009