El lujo se recupera

Algunas grandes firmas de moda ven signos de reactivación

Por primera vez en 15 años, el mercado del lujo, que mueve anualmente unos 170.000 millones de euros, se ha contraído en términos reales, aunque no de manera uniforme para todos. Hay marcas como Hermés y Louis Vuitton que aguantan mejor el tirón y otras, como Dolce&Gabbana, Dior y Chanel, que están encontrando más dificultades para aumentar sus ventas. La explicación es simple, según la consultora de Bain, Claudia D'Arpizio: las dos primeras poseen "una imagen fortísima" que hace que sus clientas sientan que cuando compran un bolso será para siempre y, además, su adquisición representa una verdadera "declaración de moda". Probablemente la pasión de Victoria Beckham por los bolsos de lujo, especialmente los de Hermés, haya contribuido a invertir la tendencia descendente de esta marca.

La caída de la libra convierte londres en la mejor ciudad para las marcas

Hermés, principal proveedor de bolsos de la ex spice, ha revelado que está criando cocodrilos en Australia para satisfacer la creciente demanda de su codiciado Birkin, un fetiche que no baja de los 4.500 euros y que requiere una larga lista de espera, que puede llegar hasta los dos años en el caso de no ser una cara conocida. Celebridades como Elle Mcpherson, Gwyneth Paltrow, Madonna o Sarah Jessica Parker los lucen con profusión y en diferentes modelos, lo que ha llevado a algunos a hablar de una mafia Birkin. Sólo Victoria Beckham ha confesado poseer más de 100 ejemplares, una colección cuyo valor supera los dos millones de euros y en la que figura el exclusivo Birkin Himalayan, del que Hermés lanzó sólo tres unidades en enero a un precio que rondaba los 88.000 euros. Patrick Thomas, director de Hermés, ha explicado que se necesitan tres a cuatro cocodrilos para confeccionar un bolso.

Pero no todos pueden presumir de lo mismo. El joyero inglés Theo Fennell, uno de los preferidos de David Beckham, Elton John y Liz Hurley, calcula que este año reducirá sus beneficios en unos dos millones de euros. Para remontar el mal momento ha decidido reforzar la línea de joyería de alta calidad.

Los tímidos brotes de recuperación que empiezan a notarse en algunos mercados reconfortan, en cambio, al fabricante de yates Oyster Marine, que confiesa que en los últimos meses ha visto crecer el número de "compradores serios" de sus lujosas embarcaciones, cuyos precios oscilan entre los cinco y los 15 millones de euros. Su consejero delegado cree que los ricos están recuperando la "confianza emocional" y se alegra de que la previsión de una caída cercana al 50% del negocio no se haya materializado.

Si algo ha dejado claro la crisis es que Londres se ha convertido en la mejor plaza del mundo para comprar bienes de lujo gracias a la caída en picado de la libra esterlina. Harrods está viendo volar de sus estanterías las prendas de Prada y los zapatos de Christian Louboutin, tan queridos por Penélope Cruz, Monica Bellucci o Carla Bruni. Tacones de vértigo, bolsos fetiche, yates y deportivos han demostrado que son los que mejor sobreviven en tiempos de crisis.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0029, 29 de junio de 2009.