Necrológica:Perfil
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Alejandro Doria, director argentino de cine y televisión

El director de cine y televisión argentino Alejandro Doria, ganador del Goya a la mejora película de habla hispana en 2007 por Las manos, murió el pasado 17 de junio, en Buenos Aires, a los 72 años. Padecía una neumonía crónica, justo cuando estaba preparando dos películas: Doce horas y la adaptación al cine de la novela Tuya, de Claudia Piñeyro.

"Me interesa un cine al que le importe lo que pasa a nuestro alrededor, que tenga un sentido social, que busque un mundo mejor y que denuncie la hipocresía de la gente", había declarado después de ganar el Premio de la Academia de Cine de España. Las manos, que cuenta la historia del sacerdote italiano Mario Pantaleo, famoso en Argentina por sus curaciones, también fue galardonada en los festivales de Huelva, Cartagena y Biarritz y con el premio argentino Cóndor de Plata.

Doria había nacido en 1936 en el barrio de Flores de la capital argentina. Había comenzado a estudiar economía, pero después optó por la actuación, la locución radiofónica y, por fin, la dirección de televisión. Se marchó a Estados Unidos para formarse.

A su regreso a Argentina, dirigió en 1969 un culebrón que fue un éxito, Nuestra galleguita. A partir de entonces comenzó una carrera televisiva en la que cosechó 11 premios Martín Fierro, el máximo galardón de la pequeña pantalla de este país suramericano.

Su debut en cine fue en 1974 con Proceso a la infamia, que fue censurada por el entonces Gobierno peronista y sólo se pudo exhibir en 1978, en plena dictadura militar. Doria buscó las metáforas para criticar a ese sangriento régimen y así fue cómo dirigió películas como La isla (1979), premiada en el festival de Montreal.

En 1984, con el regreso de la democracia a Argentina, dirigió un éxito de público en este país, el drama Darse cuenta. Pero la taquilla reventó con su comedia Esperando la carroza (1985), la adaptación de la obra teatral de Jacobo Langsner, una grotesca historia sobre la familia típica argentina que se ha convertido en un clásico del cine de este país.

Desapareció del cine durante una década y media hasta que en 2004 rodó uno de los capítulos del largometraje 18-J, sobre el atentado terrorista, aún impune, contra la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA), en el que murieron 85 personas en 1994.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 27 de junio de 2009.