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Reportaje:Talentos

El arte como una paella

Patricia Esquivias critica en el Reina Sofía el "espectáculo" de los museos con un vídeo de inspiración cañí

Exponer en un lugar sagrado del arte contemporáneo como un museo nacional en las inmediaciones de los 30 no está al alcance de cualquiera. Patricia Esquivias (Caracas, 1979) puede enorgullecerse de ello. El lugar es el Reina Sofía. Y por si fuera poco, Esquivias lo ha logrado con un trabajo en el que los mismos museos salen escaldados.

El vídeo Todo lo que no es ración, es agio -que el centro de arte expone dentro del programa Fisuras, donde se sienten nuevas voces creativas- es su crítica al modo en que los centros de arte se han convertido en lugares de mucho ruido y pocas nueces. Se busca la espectacularidad a toda costa y no se fomenta la creación artística. Tanta crítica se concentra en una cinta de 20 minutos en inglés, con subtítulos en español. Para la proyección de este trabajo, expresamente realizado para el museo, se ha creado un pequeño pabellón entre el edificio construido por Sabatini y la ampliación de Jean Nouvel.

"Se han construido centros de arte sin preocuparse por el contenido"

La instalación tiene como fondo una toma fija de la fachada principal del museo. La propia voz de la artista, un español con acento entre venezolano y mexicano, va haciendo una reflexión a partir de imágenes tomadas dentro y fuera del museo. La idea de este proyecto le surgió cuando preguntó a su padre si había visitado en alguna ocasión el Reina Sofía. El padre contestó que sí, pero la hija dudó. El guión del vídeo responde a esa desconfianza.

La cámara sobrevuela el Casón del Buen Retiro para detenerse en la leyenda Todo lo que no es tradición, es plagio, de Eugenio D'Ors. De ahí, se pasa a contemplar en el monitor la frase que da título a la exposición: "Todo lo que no es ración, es agio". ¿Qué significa exactamente? Patricia Esquivias recurre al símil culinario ("Si un guiso no está ligado, se nota el ajo"). Es un terreno en el que se siente cómoda. En su trabajo, cuyo tema principal suele ser el folclore, ha llegado a confrontar un par de huevos fritos con patatas con el pabellón de la República en la Exposición de 1937 en París.

Los paralelismos resultan un cóctel tan ácido como crítico. En su serie Folclore, a la que también está vinculada esta exposición, mezclaba la mítica fotografía de Robert Capa del miliciano muerto frente a un Jesús Gil sudoroso y pechugón. ¿Por qué ese interés por lo cañí? "Hasta la dictadura, la relación entre cultura y folclore era armónica. Todo lo desbarató Franco", dice.

Es esa misma armonía la que, a su juicio, no se da en los museos. "Se han construido muchísimos y en todas partes. Los más conocidos arquitectos, los más deslumbrantes envoltorios y nadie parecía preocuparse por lo que se iba a meter dentro". El resultado final de un museo lo compara la artista al de una paella. Parece fácil, pero no lo es. Incluso si se dispone de todos los ingredientes, es necesaria la ligazón. De modo que, sin abandonar el símil culinario, Esquivias considera que en el arte contemporáneo español se ha querido hacer una paella sin saber muy bien cómo. Por eso reclama el fuego lento para todo. "El proceso creativo es lento", explica. "Tengo que investigar y dejar que pase el tiempo para, poco a poco, aclarar las ideas". En el caso de esta obra, Esquivias cuenta que todo el proceso de trabajo de un año queda al final resumido en 20 minutos. Como en esos platos tradicionales de la cocina española, la artista pide que se escoja con mucho esmero cada elemento, que el envoltorio no prime sobre el sabor y que el ajo no fastidie la paella. Todo lo que no es ración, es agio. O algo así.

Grandes preguntas

- ¿Quién es? Patricia Esquivias, venezolana de 29 años. Se define simplemente como artista. En 2ooo fundó el equipo Los 21 enchufes, un proyecto artístico independiente con carácter nómada. Ha expuesto anteriormente en Madrid, Lisboa, San Francisco y Minneapolis y ha participado en proyectos colectivos en la bienal de Berlín o en el Frankfurten Kunstverein.

- ¿De dónde viene? De pequeña se trasladó a vivir a Madrid y realizó parte de sus estudios en Londres. Trabaja sobre conceptos artísticos que desarrolla sin miedo a la ironía.

- ¿Adónde va? Realiza una serie de vídeos en los que la artista narra con frases cortas historias cotidianas

y aparentemente banales.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 24 de junio de 2009

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