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Cartas al director

Vientos huracanados en Irán

Irán ha llegado a tener multitud de partidos políticos, de derecha, izquierda, centro, nacionalistas, etcétera, todos ellos ilegales. La población está bajo una represión cultural con la excusa de la "influencia corrupta occidental", sometiendo a las mujeres bajo el chador, prohibiendo el baile, la música, el folclor y la diversión. Sólo se permite lo que estrictamente concuerde con el estilo austero, meditativo e impersonal del islam.

La primera consecuencia de suprimir el libre espacio político es homogeneizar la opinión pública como si de un campo de trigo se tratara, todos del mismo color y altura. Pero la otra cara de este paisaje político es que cuando el viento sopla en contra, todas las espigas golpean hacia el mismo lado, y estos días estamos viendo vientos huracanados. Así se explican las manifestaciones multitudinarias pidiendo el cambio sin fisura. Todo el mundo es testigo de estos acontecimientos, pero los gobernantes en Irán aprovecharían a su favor cualquier apoyo explícito de Occidente a la revuelta popular creando el "enemigo exterior", al estilo de Bush, para manejar la situación, y los dirigentes occidentales son conscientes de ello.

El dictador Shah fue derrocado por promulgar e imponer el partido único, y la República Islámica repite el mismo error. Irán, con dos tercios de su población por debajo de 30 años, está pidiendo un cambio. Ya nadie duda de que este cambio llegará.

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