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Necrológica:

Ralf Dahrendorf, filósofo y politólogo de la libertad

Recibió en 2007 el Premio Príncipe de Asturias

Ralf Dahrendorf, filósofo y politólogo que murió el 17 de junio en su casa de la ciudad alemana de Colonia a los 80 años, ha sido una síntesis en sí mismo. Una de las pocas personas capaz de ser a la vez alemán e inglés y definirse como londinense, conjugó siempre el liberalismo político con una visión social de la economía, abrazó el europeísmo sin renunciar por ello a ser abiertamente proamericano y fue político sin dejar de ser académico. Además, aunque se apuntó a la disciplina de los liberales-demócratas al aceptar su ingreso en la Cámara de los Lores en 1993, prefirió quedarse sin adscripción política cuando su partido le pidió que se abstuviera, en lugar de votar en contra, cuando no estaba de acuerdo con la línea oficial en algún tema. Por encima de todo, lord Dahrendorf de Clare Market siempre apreció la libertad.

Sostuvo que la UE "debe comprender que Estados Unidos es su socio natural"

La libertad real, no la libertad formal. Lo que él llamaba el "orden liberal". "No puede haber un orden liberal sin democracia política, pero la democracia política por sí sola no garantiza un orden liberal", decía. A su juicio, para alcanzar ese orden liberal se deben dar tres condiciones: la democracia no debe tolerar a quienes se proponen destruirla, es decir, ha de prohibir los partidos extremistas; tiene que haber un Estado de derecho porque hay democracias sin ley y Estados de ley no democráticos; tiene que haber una sociedad civil fuerte, una pluralidad de asociaciones y actividades cívicas regulada -pero no controlada- por el Estado.

A golpes de realidad

Ralf Dahrendorf se hizo liberal a golpes de realidad. Nació en 1929 en Hamburgo, hijo de un político del Partido Social Demócrata que en 1933 fue detenido por los nazis, se pasó a la resistencia y fue arrestado de nuevo en 1944. Él mismo fue detenido también en 1944 y enviado a un campo al este del río Oder, en lo que ahora es Polonia. Tuvo la suerte de que un soldado de las SS le echara a patadas cuando las tropas rusas estaban a punto de llegar. Los nazis ejecutaron a quienes quedaron dentro antes de que entraran los rusos.

Su familia se quedó en Berlín y su padre tuvo la intuición de buscar ayuda de amigos británicos y estadounidenses cuando los rusos le convocaron tras oponerse a la fusión de socialdemócratas y comunistas en el Partido Socialista Unificado. Años después, el oficial británico que en 1946 escoltó a los Dahrendorf fuera de Berlín, convertido con el tiempo en lord Annan, escoltó a Ralf en su introducción en la Cámara de los Lores.

Combinó vida política y académica. Brilló como estudiante primero en Alemania y luego en la London School of Economics, que dirigió entre 1974 y 1984. Profesor en Oxford, escribió una treintena de libros y destacó sobre todo en sus trabajos sobre la teoría del conflicto social.

Como político se apuntó al Partido Liberal alemán y sirvió como viceministro de Exteriores de Alemania antes de convertirse en comisario europeo en Bruselas. Fue siempre un ardiente defensor de la integración europea, pero eso no le impidió ser crítico con la tendencia a la burocracia de los organismos comunitarios y oponerse también a quienes concebían Europa como un polo de oposición al poderío de Estados Unidos.

"La Unión Europea puede representar un modelo de cooperación entre países caracterizados por la existencia del Estado de derecho y de la economía de mercado: ésta es una definición básica. Para mí, el mayor peligro es el de que esa Europa termine por definirse siempre, o con frecuencia, como un polo opuesto a Estados Unidos; es decir, aquella que se dotaría de una identidad negativa, infausta. Europa debe comprender que EE UU es su socio natural, su aliado, la hermana junto a la cual integra el mundo libre. Y que, sin EE UU, Europa sería menos libre", declaró en 2004 a este diario en una entrevista conjunta con Le Monde y La Repubblica en vísperas de la gran ampliación de la UE a los países del Este.

Eran tiempos turbulentos por la guerra de Irak. Dahrendorf apoyó la invasión, pero eso no le impidió firmar junto a Valery Giscard d'Estaing y Giuliano Amato una franca carta abierta a George W. Bush exigiéndole un compromiso de colaboración con Europa y diálogo con Rusia, China y los palestinos. En 2007, recibió el Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 19 de junio de 2009