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Reportaje:

"No he hecho nada malo"

Ricky Rubio justifica el pleito que mantiene con el DKV Joventut

El destino de Ricky Rubio es una incógnita. Pero el base, de 18 años, tiene claro que quiere dar el salto a la NBA. "Quiero aspirar a lo máximo, como cualquier otro jugador", reconoció ayer en Barcelona. Y si se queda en Europa, el jugador también lo tiene claro: "Sólo escucharía al Joventut, no jugaría en otro equipo". Pero antes tiene que ser elegido en el draft del 25 de junio y, sobre todo, solucionar el entuerto con La Penya. El jugador, con contrato en vigor para las dos próximas temporadas, presentó una demanda contra el club "por avalar con su cláusula de rescisión una deuda con Hacienda", explica Leopoldo Hinjos, el abogado de la familia. "No he hecho nada malo. Una demanda es una pregunta para saber si la cláusula es correcta", apuntó Ricky. "Cualquier trabajador que quiere aspirar a más tiene derecho a preguntar si puede hacerlo o no", remachó el jugador con tono huraño.

Desde el Joventut aseguran que fueron inspectores de Hacienda quienes se personaron en el club y solicitaron el contrato del jugador como garantía de la deuda que La Penya mantiene con el fisco. El 23 de junio ambas partes están citadas a un acto de conciliación, donde se intentará rebajar la cláusula de 4,75 millones de euros del base, que supone un obstáculo demasiado importante para que a Ricky le cuadren las cuentas en su aventura en la NBA. El padre del jugador, Esteve Rubio, la considera "desproporcionada" respecto a su salario: 70.000 euros al año más los 140.000 que La Penya pagó al jugador en enero.

Mientras, Ricky viajará entre hoy y mañana a Estados Unidos para darse a conocer entre las distintas franquicias que ya están detrás de él y que pueden elegirle entre el número dos y cinco del draft. Visitará Sacramento, Oklahoma, Memphis y Nueva York.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 13 de junio de 2009