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Reportaje:

Apuntes de un sabio austero

Una exposición reivindica la vigencia del filósofo José Luis Aranguren

Sin que sirva de precedente, empecemos por el final: "Ya no creo, sé". Con esa frase, escrita por el dibujante Máximo sobre un gran retrato de José Luis López Aranguren (Ávila, 1909-Madrid, 1996), finaliza la exposición que se presentó ayer en la Residencia de Estudiantes con motivo de que el próximo día 9 se cumplen 100 años del nacimiento del filósofo.

Se trata de una figura clave del pensamiento contemporáneo español y la muestra (inédita) pasa por todas sus etapas, resalta su vigencia y, al ubicarlo en su contexto (intelectual y político), recorre una parte crucial de la historia de España reciente a través de quien la vivió, la sufrió, la pensó (desde dentro y desde el exilio) y la interpretó.

Aranguren. Filosofía en la vida y vida en la filosofía es el título de esta exposición, que ocupa cuatro salas de la Residencia siguiendo un orden cronológico. Su contenido, en su mayoría, está formado por parte de los más de 20.000 documentos (cartas, libros, dibujos, apuntes, cuadros...) que ha donado la familia al Instituto de Filosofía del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), pertenecientes al archivo del pensador que fue profesor de ética y catedrático de la Universidad Complutense de Madrid hasta que le echaron por criticar algunos aspectos del régimen franquista y participar, junto a Enrique Tierno Galván, el filósofo Agustín García Calvo y otros profesores y estudiantes, en una protesta por la falta de libertad de asociación.

"Nulla aesthetica sine ética, ergo: apaga y vámonos", decía el tarjetón que le envió su colega José María Valverde aquel día de agosto de 1965, cuando le expulsaron de su cátedra. El dibujo era un cura frente a una pizarra con ese texto. "Para José Luis esta lección magistral", escribió Valverde, que decidió dejar la Universidad con él. Puede verse en una de las salas de la exposición. Al igual que los libros que pedía como imprescindibles durante su exilio californiano: Tiempo de silencio, de Luis Martín Santos, Nada, de Carmen Laforet, Nunca llegarás a nada, de Juan Benet, El Jarama, de Sánchez Ferlosio, La familia de Pascual Duarte, de Cela, o La Cultura en España, de J. L. Abellán, entre otros.

"A mi padre le habría gustado mucho, porque era austero y aquí no hay medallas ni premios, sólo su trayectoria vital", decía ayer su hijo, Felipe López Aranguren, en la presentación de la muestra organizada por el CSIC, la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales (SECC) y la Comunidad de Madrid.

Aranguren. Filosofía en la vida y vida en la filosofía. En la Residencia de Estudiantes hasta el 26 de julio.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 4 de junio de 2009