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La gran cronista de la Gran Depresión

Una exposición reúne en Madrid las imágenes tomadas por la fotógrafa Dorothea Lange para documentar el drama del hundimiento económico de EE UU en los años treinta y cuarenta

Son éstos tiempos de recesión, de colas en las oficinas de empleo, de cierres de empresas, de ejecuciones hipotecarias, de familias al borde del abismo financiero. No han faltado voces que han comparado -un augurio que aún no se ha cumplido- la situación con la Gran Depresión. Todo empezó entonces -como ahora- con un estallido financiero, el crack del 29. Pero el hundimiento de la economía estadounidense en la década de los treinta se vio agravada por crisis profunda que experimentó el sector agrícola, asolado por un cóctel infernal de sequía, tormentas de arena y una imparable mecanización del campo que reducía a marchas forzadas los brazos necesarios. Todo ello provocó el éxodo de unas 300.000 personas desde estados como Arkansas u Oklahoma hacia el Oeste. Una fotografía de 1936, la Madre migrante, tomada por Dorothea Lange (Hoboken, 1895 - San Francisco, 1965), se ha convertido en el icono de una de las épocas más duras de la historia de Estados Unidos. Es una de las imágenes que se expone en la muestra Dorothea Lange. Los años decisivos hasta el próximo 26 de julio en el Museo Colecciones ICO de Madrid.

Lange fue uno de los fotógrafos contratados por el gobierno de Franklin D. Roosevelt como parte de sus programas incluidos en el New Deal (medidas impulsadas por el Estado para estimular la economía), explicaba el pasado lunes Oliva María Rubio, comisaria de la exposición. En 1935 se creó la Resettlement Administration (RA), que luego se convertiría en la Farm Security Administration (FSA), para paliar la pobreza rural. Uno de sus programas consistió en contratar a los mejores fotógrafos del momento, además de Lange, Walker Evans, Arthur Rothstein, Carl Mydans, Ben Shahn, Russell Lee, Howard Lieberman y Edwin Locke, para documentar la grave situación del campo y sensibilizar así al resto de los estadounidenses. "Aunque el programa tenía una clara intención política, e incluso propagandística, los años de la depresión produjeron algunas de las mejores fotografías de la historia", señala Rubio. En el caso de Lange, señala, siempre quiso que el contenido prevaleciese sobre la forma, "pero era una gran fotógrafa y ha dejado imágenes de gran belleza".

La exposición recorre, a través de 138 imágenes, lo que Rubio considera los años decisivos de Lange y que la copnvirtieron en "una de las grandes documentalistas del siglo XX": su trabajo en los años treinta y cuarenta. Nacida en Nueva Jersey, lo que pretendía ser un viaje por todo el mundo acabó en San Francisco, tras ser víctima de un robo. Allí estableció un estudio donde se dedicó a retratar a clientes acomodados. Eran los primeros años treinta y la depresión ya sacaba sus garras. "No tuvo más que asomarse a su ventana para empezar a verlo", dice Rubio. Fue entonces cuando salió a la calle con su cámara y empezó a retratar las colas de los comedores de beneficencia, las manifestaciones del Primero de Mayo, las huelgas, los vagabundos. Fueron trabajos que realizó por su cuenta, como Huelga general, Reunión en la calle, San Francisco, 1934 o Cola del pan en White Angel, 1933, que llamaron la atención de Paul Schuster Taylor, economista que se convirtió en su segundo marido y con el que realizó uno de sus trabajos más importantes, An american exodus. A record of human erosion, publicado en 1939. Un documento histórico que tiene su equivalente en Las uvas de la ira, publicado por John Steinbeck en 1939 y que un año más tarde llevó al cine John Ford.

Pero Lange también fue testigo de otro episodio, esta vez vergonzoso, de la historia de Estados Unidos: la evacuación y traslado forzoso a campos de internamiento de casi 120.000 japoneses de primera, segunda y tercera generación tras el sentimiento antinipón que desencadenó el ataque a Peral Harbour el 7 de diciembre de 1941. La cámara de Lange registró todo el proceso: la publicación de la ley, el abandono de los hogares, la liquidación de los negocios, el traslado y la vida en el centro de Manzanar (California), uno de los diez que funcionaron entre 1942 y 1946. Muchas de estas imágenes fueron censuradas por el ejército de Estados Unidos y se vieron por primera vez en 2008 con la publicación del libro Impounded: Dorothea Lange and the censored images of Japanese Americans internment (Incautado: Dorothea Lange y las imágenes censuradas del internamiento de japoneses-americanos).

Dorothea Lange. Los años decisivos. Museo Colecciones ICO. Hasta el 26 de julio. Entrada gratuita.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 2 de junio de 2009