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Entrevista:DANIEL CALPARSORO | Director de 'La ira' (Telecinco)

"Rodar un telefilme es un trabajo de cirujanos"

Tras el éxito de la miniserie El castigo (Antena 3) -con cinco millones de espectadores-, Daniel Calparsoro (Barcelona, 1968), director de largometrajes como Salto al vacío, Pasajes y Guerreros, se ha especializado en películas para televisión. Ahora mismo se encuentra en Viveiro (Lugo) en pleno rodaje de La ira, el primer telefilme de una trilogía para Telecinco, inspirada en el asesinato de dos jóvenes en Betanzos (A Coruña) en 2008.

Pregunta. ¿Por qué un director de cine se engancha al mundo de los telefilmes?

Respuesta. La televisión es un medio mucho más directo y ágil, lo que resulta muy atractivo y estimulante. El tiempo que transcurre entre el parto de la idea, su realización y la prueba de fuego, el público, es mínimo comparado con el cine.

P. Y para usted, ¿qué tiene de atractivo ese formato?

R. Que no es diferente de una película, es un rodaje de televisión hecho por gente de cine, y yo tengo la suerte de trabajar con un equipo de primer nivel. Sólo hay que ser más conciso. Rodar un telefilme es un trabajo de cirujanos.

P. Hábleme de El castigo

R. Era un proyecto de cine, pero ante la negativa de varios productores a llevarlo a cabo terminó en un cajón. Luego apareció la productora New Atlantis y tuvo la virtud de ver el éxito que escondían esas páginas, al igual que Antena 3.

P. Entonces, ¿no pensaban que iba a tener tanta audiencia?

R. No, fue una sorpresa.

P. ¿Y la idea de la trilogía fue suya o de Telecinco?

R. La propuesta vino de la cadena. Luego estudié los hechos y vi sus posibilidades. La idea es desarrollar un producto que tenga el misterio y la emoción con el ritmo televisivo.

P. Muchos telefilmes están inspirados en hechos reales que han conmocionado a los ciudadanos. ¿Cómo se trabaja con ese material tan sensible?

R. Una historia es una línea de texto, una frase... luego es tu imaginación la que debe darle vida. Cada creador tiene sus mundos imaginarios, sus fobias, sus deseos... No estamos haciendo narraciones negras, sino utilizando la oportunidad de desarrollar una ficción de calidad.

P. Porque quizás uno de los peligros es que los familiares puedan pedir a un juez medidas cautelares.

R. Todo está ficcionado. No hay nombres, lugares o fechas... A partir de un hecho, de una noticia, me inspiro de forma libre, pero con la cintura necesaria para hacerlos propios. Nadie tiene por qué sentirse molesto.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 30 de mayo de 2009