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Necrológica:

Frank Melton, polémico alcalde de Jackson

Cultivaba un populismo áspero, poco dado a los buenos modos, y de perfil duro contra el tráfico de drogas

Cuando le quitaron de la política, perdió la vida. Frank Melton, nacido en Tejas en 1949, era un hombre de su tiempo y un líder hiperbólico: un alcalde negro en el sur de EE UU, una de las zonas más castigadas por la segregación y el racismo del pasado; un político de perfil duro contra el crimen y el tráfico de drogas, y un representante municipal que cultivaba un populismo áspero y poco dado a los buenos modos. Falleció el pasado 7 de mayo de un ataque al corazón, después de quedar tercero en las primarias del Partido Demócrata en las que se jugaba su reelección y días antes de tener que presentarse ante un juzgado en el que se iba a decidir si incurrió en delito al destrozar una vivienda en la que sospechaba que se vendía droga.

Así era Melton, segundo alcalde negro de Jackson, la capital del Estado de Misisipi. Cuando sospechaba que se vendía droga en un edificio del gueto, lo destrozaba. Sus ordenanzas eran como bombas. Su estilo, una contradicción en sí mismo. Daba lecciones sobre la vida a los vecinos de las zonas más pobres de la ciudad desde su limusina de ventanas teñidas. Acudía a escuchar las quejas de los ciudadanos vestido con chaleco antibalas y armado con, al menos, dos pistolas. En una ocasión, pidió que el Capitolio de Washington le diera una placa de agente policial, algo a lo que no tenía derecho por no pertenecer a las fuerzas del orden.

El episodio que manchó su hoja de servicios en sus últimos años fue el verdadero acto de un ejecutor de la justicia al margen de la ley. En agosto de 2006, según la fiscalía, reunió a un grupo de jóvenes y a una patrulla de agentes de policía y les llevó a una casa donde sospechaba que se vendían drogas. "La fiscalía dice que Melton, de 60 años, dirigió a un grupo de jóvenes -algunos con antecedentes criminales- con la finalidad de atacar el dúplex con mazos mientras él rompía cristales con un palo", según publicó el diario local The Jackson Clarion-Ledger.

En el largo juicio contra el alcalde y su guardaespaldas, repetido en dos ocasiones, la defensa demostró que al menos dos consumidores habituales de crack le confirmaron al alcalde que en el mencionado dúplex se vendía ese tipo de droga. El pasado mes de febrero, otro de sus antiguos guardaespaldas testificó en su contra, diciendo que el alcalde estaba borracho la noche en que acudió a la calle Ridgeway con su escuadrón.

Este episodio se cobró la carrera política de Melton, que decidió no participar en ninguno de los debates organizados para las primarias del Partido Demócrata en Misisipi. Perdió lo que, al parecer, le daba la vida: su trabajo. Y murió horas después de que cerraran las urnas.

No es que los ciudadanos de Jackson tengan sólo malos recuerdos del fallecido alcalde. En su estilo rimbombante, sacaba a niños de la calle y les daba una nueva oportunidad lejos de las drogas y el crimen. "Tengo más de 50 hijos", dijo en la campaña electoral. Visitaba a diario a ancianos enfermos en los hospitales. Llegó a dormir en las calles del gueto junto a las personas sin hogar.

El suyo era un estilo de hacer política pragmático y populista, el de una persona que pensó que tenía más poder que el que le garantizaba la Constitución. La derecha mediática le adoraba. En Geraldo Rivera, un influyente presentador de la cadena Fox News, tenía a un ferviente seguidor. "Te apoyamos, alcalde", le dijo personalmente antes de las primarias. Ni siquiera esos apoyos acabaron de convencer a los votantes demócratas de Jackson, que al final prefirieron un cambio, sin saber que éste le costaría a Melton la vida.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 30 de mayo de 2009