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Los Delinqüentes unen "surrealismo gaditano" y rock

El grupo jerezano publica 'Bienvenidos a la época iconoclasta', su quinto disco

Los Delinqüentes han convertido su estilo garrapatero en una seña de identidad musical. Las garrapatas no gozan de buena fama. Son arácnidos que se alimentan de la sangre de muchos animales. Pero al grupo de Jerez (Cádiz) le traen el recuerdo de su "compadre Miguel [Benítez]". "Vivía en un campo y allí tenía perros. Los perros tenían garrapatas y él se las quitaba", evoca Marcos del Ojo, conocido como El Canijo e integrante, junto a Diego Pozo, El Ratón, de Los Delinqüentes.

El grupo jerezano acaba de publicar su quinto disco, Bienvenidos a la época iconoclasta (El Volcán Música), formado por 13 canciones ("Con las piedras de mi bolsillo / yo te voy a hacer un castillo / lleno de canutos de colores / para que vivas conmigo", dice una de ellas). "Nuestras canciones son universales. Hablamos de anécdotas, de historias inventadas. No tienen barreras para nadie. En nuestros conciertos vemos a gente de todas las edades. Desde niños hasta abuelitos. Vienen familias enteras", comenta El Canijo.

"La música garrapatera es la que está hecha desde la calle"

Las raíces flamencas de su tierra se entreveran en sus canciones de inquietudes rockeras, llenas de "surrealismo gaditano" y dobles sentidos. El rockabilly se empapa con salpicaduras de los Rolling Stones. En el disco participan Kiko Veneno y Julieta Venegas. Y hay también soplos de reggae y rumba.

Las anécdotas sobre garrapatas dieron origen a un adjetivo fetiche. "A todo lo que nos gusta lo llamamos garrapatero. Es lo callejero, lo que se aleja de los lujos. Garrapatero es el hippy que mira pasar la vida", dice El Canijo. "Garrapatera es la gente bohemia. Cualquier persona que no necesita mucho para vivir, que sabe disfrutar de la vida con poco. La música garrapatera es la que está hecha desde la calle, desde el escalón... Es música auténtica", agrega El Ratón.

El escalón al que se refiere hace alusión a un lugar muy especial de Jerez. "Nosotros nos juntábamos mucho en el escalón de un cine antiguo que hay en Jerez. Nos juntábamos con las guitarritas, litros de cerveza y a fumar", precisa El Ratón.

Miguel Benítez, El Migue, que falleció en 2004, fue uno de los fundadores del grupo. Su recuerdo pervive con fuerza en Los Delinqüentes. "El Migue era supergarrapatero y un grandísimo escritor surrealista. Mantenemos su espíritu, su sentido del humor. No tenía nada suyo. Le decías que te gustaba su anillo y te lo daba", relata El Ratón.

Bienvenidos a la época iconoclasta era también el título que le puso El Migue a una obra de teatro en 1999. El Ayuntamiento de Jerez organizó un certamen de teatro joven y les dio 30.000 pesetas para decorados y vestuario. "Pero nosotros nos lo gastamos en polen y en cervezas. El día de la obra improvisamos. No había guión ni ensayos", recuerda El Canijo.

Los Delinqüentes opinan que Jerez les ha aportado muchas cosas. "El surrealismo de las letras está inspirado por la magia de Cádiz. La mezcla que tenemos con el flamenco viene de Jerez", asevera El Canijo. "Nuestra sangre es rockera. El flamenco lo hemos encontrado en la calle", concluye El Ratón.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 28 de mayo de 2009