Reportaje:

El estilo frente a la cultura del éxito

El Barça anuncia que defenderá en Roma su manera de sentir el fútbol ante un Manchester United que ha ganado todas sus finales después de recuperarse tras la tragedia aérea de Múnich

En contra de la máxima popularizada por Luis Aragonés ("las finales no se juegan, se ganan"), Pep Guardiola dijo que las finales también deberían jugarse bien, como cualquier partido, para ganarlas. El técnico del Barça pulverizó así otro viejo tópico. Su equipo disputa el miércoles la final más deseada de los últimos años, una constelación de talentos reunidos en Roma en torno a grandes ideales. El principal es el de atacar, someter al rival y nunca darse por vencido. El Barça y el Manchester United comparten esos principios además de llegar a la cima coronados en sus respectivos países por la 19ª Liga de los azulgrana y la 18ª de los red devils.

El Barça, sin embargo, defenderá el miércoles una forma muy distinta de sentir el fútbol, un autorretrato que quedó en su camino hacia la final: 30 goles a favor, 12 más que el United, y 13 en contra, siete más que los chicos de Alex Ferguson. Un 62% de posesión del balón frente a un 54%. Es decir, el Barça es lo que parece: un equipo mucho más ofensivo que el United, aunque también más vulnerable. Las bajas de Márquez, Alves y Abidal echan sal a esa herida. El cuadro de Ferguson ha ido puliendo su defensa en los últimos años a costa de perder vistosidad en el ataque, fiado a la pegada de sus estrellas.

Los de Guardiola han marcado 12 goles más en la 'Champions' que los de Ferguson

El favorito de la Champions es el United, que ha desarrollado una cultura del éxito a partir de su capacidad para levantarse después de una gran tragedia: el accidente aéreo de 1958 en Múnich que costó la vida a medio equipo de los Busby Boys. Tiene un 100% de efectividad en sus finales europeas. Ganó las tres Copas de Europa que disputó (1968, 1999 y 2008) y viene de 25 partidos invicto en la Liga de Campeones. El perfil del Barça es mucho más humano: perdió dos finales (1961 y 1986) y ganó otras dos (1992 y 2006), si bien es el único club que ha disputado ininterrumpidamente las competiciones europeas desde su creación, en 1955.

Ferguson, de 67 años, aspira a entrar en el panteón de Bob Paisley, el único entrenador con tres Copas de Europa, las tres con el Liverpool. En su primera temporada, Guardiola, de 38, quiere que se le recuerde por la exquisitez de su propuesta. La que representan hasta siete jugadores de la cantera que serán titulares en la final, en contraste con la globalización más acentuada del United.

Más allá de la Recopa que el United ganó contra pronóstico al Barça en 1991, el precedente más cercano se remonta a la semifinal de la pasada edición de la Champions, cuando un Manchester muy defensivo impidió que el Barça marcara. Evra, lateral izquierdo francés, frenó a Messi, que ha crecido muchísimo en un año. Hasta el punto de presentar un expediente impecable en el torneo: ocho goles en 11 remates y cinco pases de gol. Muy por encima de su antagonista Cristiano Ronaldo, cuatro tantos en 32 remates. El portugués, eso sí, aparece siempre que se le espera.

Orgulloso de su historia, el Manchester anuncia que no jugará al catenaccio como el Chelsea ante el Barça en las semifinales. El United tiene mucho más recursos. Puede jugar de diversas maneras y el contragolpe es una de ellas. El Barça sólo sabe jugar de una manera. Y la va a defender hasta las últimas consecuencias.

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 25 de mayo de 2009.

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