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El mayor puerto deportivo de Galicia abre al pie de la muralla de A Coruña

Tendrá un aparcamiento de 300 plazas bajo el nivel del mar

Costó llevarlo a cabo, principalmente por la exigencia de preservar la milenaria muralla de A Coruña, pero ya está operativo para el atraque el mayor puerto deportivo de Galicia, la denominada área náutica de San Antón. Encajonado, frente al baluarte, entre el centenario castillo y el dique de abrigo donde se ubica la Torre de Control Marítimo, el nuevo puerto de gestión privada ocupa por tierra y mar 58.800 metros cuadrados, equivalente a más de ocho campos de fútbol.

Los 700 puntos de amarre, que albergarán barcos de recreo de hasta 45 metros de eslora, ya empezaron hace meses a recibir barcos. Aunque la obra no estará finalizada y entregada hasta junio, fecha prevista para la apertura de la sede de estas instalaciones y el aparcamiento subterráneo de 300 plazas, construido bajo el nivel del mar.

Para resistir las olas se ha construido "el dique flotante más grande de Europa"

Fueron muchas las dificultades, retos técnicos y requisitos que, para llevar adelante el proyecto, hubo de superar el grupo Fomento de Iniciativas, tras lograr de la Autoridad Portuaria de A Coruña en febrero de 2005 la explotación de esta área deportiva y su concesión administrativa hasta 2042. La Dirección Xeral de Patrimonio, dada la cercanía de la muralla, obligó a cambiar el proyecto inicial para reducir el impacto visual del edificio de madera y cristal que será la sede del nuevo puerto y para alejarlo lo más posible de la fortificación que rodea el barrio histórico de A Coruña.

Ese inmueble, que hubo que ubicar lo más cerca posible del dique de abrigo, se sitúa en una esquina de una explanada de 8.800 metros cuadrados de terreno ganado al mar, bajo la cual está el aparcamiento ahora en fase final de construcción. Abeconsa, la empresa del grupo concesionario que realizó la obra, movilizó 40.000 metros cúbicos de tierra para rellenar y ganar al mar esa superficie. El puerto, que costó 13 millones de euros, ocupa una lámina de agua de 50.000 metros cuadrados, con unos pantalanes que, de estar en línea recta, suman casi dos kilómetros. La prospección arqueológica submarina que impuso Patrimonio a la concesionaria para comprobar si existía algún bien susceptible de ser preservado dio negativo pero retrasó el inicio de la obra hasta septiembre de 2007. Y ante el fuerte oleaje se construyó un rompeolas de 400 metros, "el dique flotante más grande de Europa", asegura Abeconsa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 14 de mayo de 2009