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Reportaje:

"Le he pegado con toda mi alma"

Iniesta, obsesionado con mejorar su remate, dio la clasificación con el único lanzamiento visitante entre los tres palos

Andrés Iniesta se flagelaba a menudo recordándose a sí mismo que un futbolista que vive tan cerca del área como vive él debería marcar más goles. Cada balón al palo, y no lleva pocos desde que alcanzó el primer equipo, se le clavaba como un puñal en su ánimo. "Pues el que no la mete nunca, la ha metido y estamos en Roma", simplificó Josep Guardiola. Un zapatazo con el exterior del pie derecho y el balón supero a Cech hasta clavarse en la red. El repartidor de caramelos, como le llamó Rijkaard, ofreció ayer el bombón más dulce al barcelonismo en forma de un golazo inolvidable. El Barça está en Roma y por el mismo precio, Iniesta entra por derecho en la historia azulgrana.

"Si alguien se merecía un gol como éste es Iniesta", reconoció Guardiola. "Andrés siempre se quejaba: 'No tengo gol, no tengo gol, no tengo gol'. Pues ya lo tiene. Con este gol tiene pagada su carrera deportiva. Andrés trabajaba para corregirlo, como si además de todo lo que hace, tuviera que meter él los goles. Bueno, pues ya lo tiene, ya tiene el gol que buscaba", dijo el entrenador, el mismo que cuando Andrés jugaba de cadete en La Masia se acercaba los sábados por la tarde a verle jugar. "Le he pegado con todo el alma", reconoció Iniesta sobre el terreno de juego, todavía con los síntomas de la emoción y el esfuerzo reflejados en su cara. "Es el premio al trabajo del equipo. Hemos peleado mucho, nos han cosido a patadas... Lástima de su gol, que nos ha hecho ir a remolque". Y ahí está, a las puertas de su segunda final de la Copa de Europa. "Hasta que no pita el árbitro hay que creer y eso es lo que hemos hecho, creer", dijo el medio, cuyo tiro fue el único de su equipo entre los tres palos en todo el encuentro. Suficiente para hacer historia.

Messi asistió al de Fuentealbilla en el gol que clasificó a los azulgrana tras un encuentro muy trabado. El argentino silenció Stamford Bridge cada vez que tocó la pelota y puso la directa. Aunque ayer, como el resto del equipo, su actuación no fuera tan brillante. No hubo manera de encontrar pegada, de rematar. Messi no destacó ni al principio, encajado otra vez entre las torres centrales de la defensa inglesa, ni tampoco cuando cayó a la banda derecha y encaró a Ashley Cole, si bien fue en esos momentos, mediada la primera parte, cuando más activo se le vio. Tampoco tuvieron puntería los azulgrana, aunque finalmente bastó el disparo de Iniesta "con el alma".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 7 de mayo de 2009