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Abogados y jueces van con ánimo de prestar un mejor servicio

Optimismo con recelo. Los representantes de diversos sectores de la justicia consideran que la puesta en marcha de la ciudad judicial supone una mejora de las instalaciones, pero expresan algunas reservas. José Manuel Regadera, el juez decano de Barcelona, elaboró hace unos meses un informe muy crítico por la distribución interna de los edificios judiciales y la planificación, aunque ahora se muestra más esperanzado.

"En algunas cosas nos han hecho caso y en otras no. La ciudad judicial es como es y vamos con el ánimo de prestar el mejor servicio al ciudadano", asegura. En su opinión, el mayor reproche que cabe hacer es el poco espacio que queda reservado para ampliar los 138 juzgados de Barcelona que se irán trasladando hasta el mes de octubre. La Generalitat asegura que hay espacio para 20 juzgados más. Con todo, Regadera admite que "la distribución tampoco se podía hacer de otra forma".

Nuevas formas de trabajo

Más esperanzada se muestra la decana del Colegio de Abogados de Barcelona, Silvia Giménez-Salinas, quien asegura: "Se ha de ser positivo y pensar que hemos de adquirir nuevas formas de trabajo". Si en otras ciudades españolas ha sido una mejora la puesta en marcha de una ciudad judicial, "por qué no lo ha de ser para Barcelona". Asegura que "ahora no es el momento de las críticas, sino de trabajar para que todo salga bien". Con todo, enumera algunas dudas. La primera, la movilidad. Un abogado puede tardar entre 35 y 45 minutos desde que llega a la ciudad judicial hasta que entra en la sala de vistas. "No se ha previsto una puerta para acreditarnos y tendremos que hacer cola como todo el mundo. Eso puede provocar la suspensión de juicios si llegamos tarde".

En esa crítica coincide Ana Moleres, decana del Colegio de Procuradores de Barcelona. "Es importante garantizar la seguridad, pero deberíamos tener un acceso alternativo".

Las instalaciones del juzgado de guardia son otro reproche que formula la decana de los abogados, a pesar de que se ha doblado la superficie prevista. "Perdemos espacio, pero ganamos una oficina al lado para poder trabajar y estamos intentando mejorar la situación", asegura Giménez-Salinas, quien reconoce que "los cambios siempre cuestan" y por eso pide "el esfuerzo de todos".

La decana de los procuradores lamenta que se mantenga la dispersión de los juzgados, pues los de lo contencioso administrativo y lo social seguirán en Barcelona. "La dispersión y la distancia la vamos a sufrir todos, porque no está muy claro que sea suficiente con reforzar las líneas de autobuses", asegura Moleres. Pero concluye: "Hay que darse un tiempo para poder valorar la nueva instalación"

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 3 de mayo de 2009