Un menor quema a un indigente en un cajero porque "le molestaba"

El agresor golpeó en la cabeza a la víctima, un ex vigilante jurado en paro

Un menor de 17 años agredió y quemó en la madrugada de ayer a un indigente mientras dormía en un cajero de una entidad bancaria en Alicante. El agresor, antes de prender fuego a la víctima, un ex vigilante jurado en paro, de 42 años, le propinó varios golpes en la cabeza. El hombre está ingresado en el hospital General de Alicante y se encuentra en estado de coma como consecuencia de las lesiones sufridas en el cráneo producto de los golpes y las quemaduras. La agresión es similar a la que costó la vida a una mujer en Barcelona en diciembre de 2005.

Pero, a diferencia de aquel caso, no hay imágenes de la agresión, porque la única cámara instalada en el cajero automático, además de que enfoca a la calle, ayer no estaba operativa, según fuentes policiales.

En su declaración ante la policía, el joven dijo que arremetió contra el sin techo porque estaba "cansado" de él y "le molestaba". Según un comunicado de la Policía, el ataque no fue "aleatorio", ya que el joven y el indigente se conocían. La juez de menores acordó ayer que el joven, que cuenta con antecedentes por robos, sea internado durante seis meses en un centro cerrado.

La agresión al indigente se registró al filo de las tres de la madrugada de ayer en el interior del cajero de la sucursal de La Caixa de Pensions ubicada en la avenida de Novelda, al norte del ensanche de la ciudad de Alicante. Sobre esa hora, un vecino alertó a la policía de que en el interior de la oficina un joven estaba apaleando a un indigente. Cuando los agentes llegaron al lugar, observaron a un joven que tenía en la mano un papel ardiendo mientras otra persona estaba tendida en el suelo con golpes en el rostro y la cabeza incendiada. Los policías apagaron el fuego prendido en la víctima, a la que trasladaron hasta el hospital, y arrestaron al agresor.

La víctima, según algunos vecinos, es un ex vigilante jurado en paro que recaló en esa zona de Alicante hace unos meses. "Se refugiaba aquí. Era sucio y tenía problemas con el alcohol, pero nunca se metió con nadie", relató María Dolores Villar, residente en la zona. Otros vecinos secundaron este comentario. "Es una persona tranquila y nada conflictiva. Con su libreta conseguía meterse en los cajeros, porque él tenía su pensión. Primero lo hacía en las oficinas de Bancaixa, y luego se trasladó aquí. Nunca se metió con nadie", reiteró la propietaria de un estanco próximo al lugar de la agresión. "En ocasiones", añadió, "se metía en mi establecimiento para pedir. Le regañaba para que saliera, y lo hacía sin rechistar", añadió.

El director de la sucursal bancaria se limitó a comentar que cuando los trabajadores llegaron a la oficina no observaron restos de la agresión. "Ni siquiera olía a humo", puntualizó. La empleada de la limpieza ya había quitado la mancha de sangre que había en el suelo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 17 de abril de 2009.

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