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India vota durante un mes para elegir nuevo Gobierno

El partido de Gandhi disputa el poder a los nacionalistas hindúes

Las elecciones arrancaron ayer en India, la democracia más grande del mundo, con 714 millones de votantes registrados. Los electores comenzaron a acudir a las urnas en un proceso que, por su dimensión y complejidad, se dividirá en cinco partes y durará un mes. Las cadenas de televisión no dejaron de transmitir coloridas imágenes de las áreas rurales donde las votaciones son celebradas como festivales. Sin embargo, la violencia de los Naxalitas (grupos rebeldes maoístas) ensombreció la celebración con decenas de muertos -sobre todo, funcionarios y agentes de seguridad- entre la noche anterior y ayer en cuatro de los 17 Estados con elecciones en la primera fase.

Estos grupos, que controlan algunas zonas en el centro y noreste del país, han llamado a un boicoteo contra unos comicios que no consideran democráticos y han amenazado con cortar las manos de quienes acudan a las urnas a depositar el voto.

Los resultados de estas elecciones serán una sorpresa. Las encuestas a pie de urna fueron prohibidas y no se darán resultados parciales para no influir en los electores de las fases posteriores. "Lo único casi seguro es que ninguno de los dos partidos más poderosos ganará por mayoría. Tendrán que negociar duro para tejerr alianzas y contarán con un poder bastante limitado", asegura el presidente del prestigioso instituto de análisis Centro para Investigación Política en Nueva Delhi, Pratap Bhanu Mehta. Con él coinciden la mayoría de los analistas. Creen que con un Gobierno débil se tendrá que convocar elecciones anticipadas en dos años. Sin embargo, algunos especialistas dan al Partido del Congreso (CP, de centroizquierda), que lidera la coalición gubernamental Alianza Progresista Unida, alguna ventaja en las elecciones.

Manmohan Singh, actual primer ministro y candidato por el Partido del Congreso, ha sugerido que podría haber negociaciones incluso con los partidos socialistas. Los izquierdistas fueron la mayor amenaza que sufrió su Gobierno cuando en 2008 abandonaron la coalición al oponerse al pacto nuclear con Estados Unidos y tuvo que someterse a un voto de confianza. El actual primer ministro es visto por muchos como un candidato provisional del Partido del Congreso. A él se debe la reforma económica que ha hecho crecer a India. Pero, en cuanto sea posible, se pondrá al frente del partido un cachorro de la dinastía Gandhi, Rahul, de 39 años, hijo del ex primer ministro asesinado Rajiv Gandhi.

El mayor desafío para el Partido del Congreso es el partido de derecha nacionalista hindú Bharatiya Janata Party (BJP). Sus promesas electorales no son muy diferentes. "Tampoco la política exterior cambiaría mucho; a pesar de ser un partido religioso hindú, cuando estuvo en el poder tuvo muy buenas relaciones con Pakistán", comenta el analista Siddharth Verdarajan.

Los partidos locales serán más decisivos que nunca, según apuntan los analistas: podrían obtener hasta el 50% de los 543 escaños de la Cámara baja en juego. Y por ello el llamado Tercer Frente, formado por partidos regionales ha hecho temblar a CP y BJP. Su candidata más probable es la llamada Reina de los Intocables, Mayawati Kumari, que se convirtió en gobernadora del Estado de Uttar Pradesh con un discurso en contra de las clases altas, que ahora ha suavizado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 17 de abril de 2009