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Necrológica:

Nené Losada Rico, decana de las letras asturianas

El ambiente rural inspiró su obra, de marcado tono costumbrista

María del Carmen Losada Rico, Nené Losada, decana de los escritores en lengua asturiana, falleció el pasado 11 de abril a los 87 años en Luarca (Asturias), la villa costera en la que había nacido el 10 de noviembre de 1921 y en la que residió casi toda su vida. Autora en castellano, pero sobre todo en la variante occidental (fala) del bable o asturiano, Nené Losada, poetisa autodidacta, cultivó desde muy joven una poesía en la que, con una voz muy personal, compatibilizó la lírica intimista y los cantares populares de inspiración tradicional junto con la intencionalidad irónica y el ejercicio de una cierta denuncia.

Autora de una obra que figura entre las más estimadas por los críticos literarios y poetas en asturiano, y a la que se la ha querido parangonar con lo que Rosalía Castro fue para las letras gallegas, Nené Losada era hija de un empresario propietario de varias panaderías y de una integrante de la dinastía de los Rico, con protagonismo empresarial y político en la Restauración y la II República.

La muerte prematura de su madre, cuando Nené, la menor de los hijos, tenía dos años, supuso la separación de los hermanos, que fueron confiados al cuidado de distintos familiares. Nené Losada quedó a cargo de su abuela y tías en la aldea de San Feliz, cercana a Luarca, y que habría de convertirse en su arcadia particular, y donde se produjo su feliz encuentro con la poesía, que no habría de abandonar desde que comenzó a escribir a los 14 años, y con el bable occidental, en el que halló la musicalidad tenue y dulce que inspiró sus mejores versos y donde su voz resulta más singular. Aquel ambiente rural de su infancia inspiró sus primeras obras, de marcado tono costumbrista.

A los 19 años, en su puesta de largo en Luarca, conoció a quien muy poco después habría de convertirse en su marido, el comerciante Antonio Martínez García-Vidal (Estremera), con el que tuvo dos hijos. La muerte del primogénito, una tragedia que marcó su vida, inspiró algunos de sus versos más sentidos: "A veces sueñu... / sueñu que tengu / na miou manu grande / la manina tuya / pequena / pequena, / y aprietu la mía, / non quiero qu'escape / de nuevu; / pero, al despertarme, / alcontru la manu vacía. / La tuya, pequena, / tan nidia, / tan nidia, / comu siempre/ quedóuse nel sueñu / porque sabe que volvu / a soñar outru día".

Autora de una obra que permaneció inédita durante décadas, fue un médico de Luarca, Fernando Landeira, casado con una de sus primas y padre de quien, con los años, habría de ser alcalde socialista de Valdés, quien se hizo cargo de la publicación del primer poemario que vio la luz. Pasó entonces del anonimato al reconocimiento, que le llegó ya septuagenaria. Cantares valdesanos (1992) recoge su experiencia en el mundo rural asturiano; Entre apigarzos (1997), su obra más intimista. A ambos siguieron El nome de las cousas (2001) y las antologías Fueyas que reverdecen y Obra poética en castellano.

Participó también en publicaciones colectivas y colaboró en diversas revistas literarias en llingua asturiana. Tres de sus poemas, Embrujo luarqués, Río Negro y Vaqueirina de Llago, fueron musicados y se convirtieron en cantares.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 14 de abril de 2009