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Necrológica:

Uriel Jones, baterista de Motown

Tocó para Temptations, Marvin Gaye o Stevie Wonder

Canciones como I can't get next to you de Temptations o Ain't no mountain high enough, de Marvin Gaye con Tammi Terrell tienen algo en común, y no es sólo que fueron grabadas en los buenos tiempos del sello Motown en Detroit. Éstas y otras muchas canciones llevaban, detrás de las voces y los instrumentos de los artistas principales, un refuerzo imprescindible que dio un sólido sonido común a todas las producciones de la Motown.

Eran los Funk Brothers, el grupo de músicos profesionales, desde guitarristas o teclistas a bateristas, que en una especie de sombra garantizaban que toda la música sonase perfectamente. Uno de ellos fue Uriel Jones, que murió a los 74 años en Dearborn, Michigan, por las complicaciones de un ataque cardiaco, según informó su cuñada, Leslie Coleman, al diario The New York Times. Él era el último que quedaba de los artistas de la batería que impusieron el carácter de la Motown.

Nacido en Dretoit, fue un adolescente problemático que tuvo que estudiar en la Escuela para Muchachos Moore, donde se intentaba inculcar un poco de disciplina a los descarriados de los barrios bajos. Comenzó a practicar boxeo y a tocar el trombón, como citaba el periódico británico The Independent. Pero ambas aficiones eran difíciles de combinar, porque, según recordaba Jones: "Amaba el boxeo, pero tenía problemas para tocar el trombón con los labios partidos; así que comencé a tocar la batería".

Gran aficionado al jazz, le fichó para la Motown el teclista Earl van Dyke, al que conoció en una jam session. "Conectamos. Entre él y Marvin Gaye, entré en la Motown". Gaye fue quien lo llevó al estudio central del sello. Allí vio a Benny Benjamin, el baterista principal de los Funk Brothers, cuyo estilo fuerte al golpear decidió aplicar. Empezaron a trabajar juntos para la compañía, pero cuando Benjamin se volvió adicto a las drogas y el alcohol, Jones y Richard Allen, lo sustituyeron.

A pesar de que su presencia era imprescindible, tanto en el estudio como en los directos de algunos artistas -como cuando viajaron al Reino Unido conStevie Wonder- el sello nunca les pagó más que un sueldo semanal. Pero sí les multaba con 300 dólares (220 euros) si tocaban para otra compañía. "Contrataban a detectives para que espiasen si trabajábamos para otros, y no podíamos alegar nada", recordaba Jones. Cuando la Motown se trasladó a California, le dejó tirado sin indemnizarle.

El reconocimiento tardó 30 años en llegar. En 2002 se estrenó el documental Standing in the shadows of Motown (En las sombras de la Motown), de Paul Justman y Allan Slutsky, y por fin el público supo de los Funk Brothers. En 2004 se les otorgó el premio Grammy a toda una vida "por haber conseguido más números uno que los Beatles, Elvis Presley, los Beach Boys y los Rolling Stones juntos".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 29 de marzo de 2009