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Entrevista:FRANCISCO RODRÍGUEZ | Secretario xeral de Unión do Povo Galego

"Con los medios hemos jugado al pan para hoy"

Santiago
El líder de UPG, Francisco Rodríguez (Ferrol, 1945), repasa aciertos y errores de la parte nacionalista del bipartito, a la que afea su ingenuidad con los poderes fácticos. Su receta para digerir la derrota pasa por mantener la unidad

La cita es "en el partido". Y éste no es otro que la Unión do Povo Galego (UPG), de ideología comunista y nacionalista y núcleo hegemónico del BNG. Rodeado de gastados volúmenes sobre Lenin, Rodríguez analiza en el pequeño piso que sirve de sede a la U los retos del BNG en una conversación mantenida en gallego. "No se olvide de ponerlo", repite con insistencia.

Pregunta. ¿Tiene ya más claro qué pasó el 1-M?

Respuesta. Fue clave la forma en que se desarrolló la campaña. Dicho esto, ya se actuaba sobre una gran fragilidad, porque bipartito y BNG sólo podían mantenerse o aumentar muy poco. Y la campaña, desde el punto de vista mediático y de las tesis del PP, tuvo la huella justa para que el que estaba frágil fuese derribado. Hay un dato objetivo: el 80% de los votos perdidos están en una circunscripción. Eso es una anomalía de tal calibre que sólo puede ser atribuible a circunstancias coyunturales.

"Con los medios de comunicación hemos jugado al pan para hoy"

"Me abracé a Beiras porque el clima era psicológicamente invivible"

"La experiencia dice que el nacionalismo atomizado en Galicia no es nada"

P. Anxo Quintana dice que se ha dado cuenta de que los poderes fácticos no estaban con el poder, sino con el PP.

R. Es una evidencia. El problema es que ya lo sabíamos. Nos pudo coger por sorpresa la profundidad de la tesis, pero no su veracidad.

P. ¿No coqueteó demasiado el BNG con esos poderes?

R. No. Lo que hizo fue pensar que un diálogo con esos sectores podía lograr, más que neutralidad, una cierta connivencia. Y ahí sí que hubo un error de bulto y de cálculo. Y ahí sí que no teníamos una posición unánime, aunque todos considerásemos que esa labor había que hacerla. Unos creían que era sustancial, y otros consideramos que había que hacerla, pero que no cabía esperar mucho de ella. Los poderes fácticos externos está claro que eran agresivos, pero los mediáticos internos no es que fueran condescendientes; hacían un paripé y estaban segando la hierba por debajo. Aunque no tenga matriz española, alguno de ellos es muy significado y siguió una estrategia de que tenía que volver el PP. Estrategia que no fue bien tratada desde el bipartito, como en general el trato con los medios de comunicación privado no fue el correcto. Se jugó al pan para hoy y hambre para mañana. Que esas empresas consideran que eres un interlocutor inevitable no significa que te vayan a apoyar.

P. ¿Qué opina de lo sucedido con Quintana y los mayores en Oia durante la campaña?

R. Fue un suceso relacionado con el esfuerzo de Vicepresidencia por conectar con un mundo muy alejado del nacionalismo. Y un mínimo error muy bien aprovechado claro que hizo herida.

P. ¿Debe subir un vicepresidente al velero de un empresario?

R. Es que tiene que reunirse. Esa foto era de 2005, pero podía ser de 2008. Y había salido publicada. Hay un problema de conocimiento y amistad de hace muchos años. Yo, como portavoz del BNG, en pleno aznarismo, llevé al señor [Jacinto Rey, presidente de] San José a una comparecencia al Congreso, en relación con una ley de contratos administrativos del Estado. No hubo un sólo pequeño o mediano empresario de la construcción que quisiera estar allí.

P. ¿Será capaz de mantener el BNG el buen clima del último Consello Nacional?

R. Tiene que ser capaz. La clave está en la experiencia acumulada: el nacionalismo atomizado en Galicia no es nada. Si todo el mundo lo tiene claro, habrá las lógicas convulsiones, pero las cosas se van a canalizar de la forma que le dé más estabilidad al BNG, porque sin ella no será alternativa. Y menos en un momento hostil, de acercamiento entre el PP y el PSOE.

P. También Quintana llegó a plantear la posibilidad de acercarse al PP.

R. Se pudo entender así, pero no lo fue. El BNG siempre tuvo claro que, de no ser capaz por sí mismo, debe ir a una alternativa de unidad con la izquierda española. Y que el enemigo real es el PP. Nunca se pensó en términos veraces en ese pacto. El grave problema del nacionalismo es que el PSOE puede pactar con el PP, pero nosotros no tenemos un interlocutor fiable. Eso es lo que expresaba nuestro portavoz, pero no la creencia de que fuera posible. Y hay otra tesis, que es real, pero que cuesta aplicar: hay una parte de Galicia que vota al PP, y en unas circunstancias en que la política nacionalista tuviera menos dificultades, nosotros podíamos llegar a abrir una brecha en esa base electoral. Eso se intentó. Sin resultados, pero se intentó. Otra cosa es el debate interno que eso crease.

P. ¿Qué simboliza su abrazo con Beiras tras el último Consello Nacional?

R. Que yo no puedo estar en las organizaciones en contra físicamente de otras personas, con un clima psicológicamente invivible. Si estamos aquí, estaremos en condiciones de poder hablar, y sometidos a un bien superior o a unos objetivos que nos trascienden. Simboliza un deseo de cómo deben ir las cosas.

P. ¿Sería deseable una única candidatura en la asamblea?

R. Sería lo mejor, pero tampoco sería dramático que hubiera más. La idea de estabilidad queda más clara si, en el proceso, ya se configura una mayoría que vaya por un camino, con una posición de construcción desde el inicio, no al final. Lo importante es no hacer el proceso en los medios de comunicación. Si todos hacemos lo mismo...

P. ¿Lo dice por Beiras?

R. Bueno, yo prefiero que eso lo juzgue la militancia.

P. Beiras se propone para pilotar la transición.

R. Son propuestas que conozco por los medios de comunicación de las que prefiero no opinar.

P. ¿Debe liderar Quintana el grupo parlamentario?

R. Eso lo decidirán la ejecutiva y el Consello Nacional. Lo importante no es si será presidente o portavoz, sino la oposición que hagamos, y la presencia de Quintana puede ayudar mucho dentro del grupo, porque la experiencia pasada es muy dura y eso nos va a valer a todos.

P. ¿La derrota lo invalida para repetir como candidato?

R. No estamos jugando en ese terreno. La derrota nos obliga a sacar conclusiones y rectificar, desde el orgullo de saber que se hicieron cosas de gran trascendencia. Y la muestra es que son las que va a deshacer el PP. Aunque no conviene estar en los cargos indefinidamente, tampoco hay que tirar a la gente por la borda.

P. ¿Le gustaría estar a usted en la ejecutiva?

R. Gustarme, la verdad es que nada. Tampoco es que me descarte, porque entre lo que uno desea y su concreción... Yo no tengo interés personal, y hay personas muy cualificadas. Pero no demos la imagen de que en el BNG, de pronto, aparece todo tan renovado que no tiene nada que ver con lo de antes. Pero yo en el BNG no soy nada: ni portavoz, ni un cargo determinante, ni estoy en los parlamentos.

P. ¿Qué perfil debe cumplir el nuevo portavoz nacional?

R. El principal, darle estabilidad, credibilidad y seriedad a esto. Y que tenga sentido de organización. Para el próximo año y medio, estos son los criterios. Y hay donde escoger.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 29 de marzo de 2009