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Rajoy se aleja de la ideología

El líder del PP estudia más de 300 preguntas difíciles para ofrecer cercanía en 'Tengo una pregunta para usted'

Hace dos años, Mariano Rajoy salió encantado del programa Tengo una pregunta para usted, de TVE. Había podido hablar de sus hijos, de su padre, de su vida sencilla como "señor de provincias", y además, sin tener que contestar a ningún periodista sobre asuntos internos delicados. Seis millones y medio de personas siguieron el programa. "Si pudiera hablar cara a cara con los 45 millones de españoles, ganaríamos las elecciones", les decía a sus colaboradores. Poco después ganaría las municipales. Mañana, Rajoy vuelve a enfrentarse a este formato y se está preparando a fondo. Se ha encerrado desde el viernes con sus colaboradores preparando preguntas difíciles, como la que hace dos años dejó sin responder, cuando una viuda que cobraba 300 euros de pensión le espetó: "¿Cuánto gana usted?". Sólo una semana después aclaró, ante la insistencia de los periodistas, que ingresa 8.000 euros mensuales.

Un equipo con Sáenz de Santamaría al frente ha preparado las respuestas

El interés de Rajoy en el programa tiene una explicación de fondo. El líder del PP cree haber encontrado definitivamente el tono de discurso y de campaña que estaba buscando. Rajoy, un hombre conservador en cuestiones morales, católico practicante, heredero de una tradición familiar conservadora aunque galleguista, es muy pragmático en todo lo demás. No auspicia el liberalismo a ultranza, como Esperanza Aguirre; tampoco es un gran defensor del Estado, como la derecha francesa a la que tiene como ejemplo. Y está cada vez más convencido de que la mayoría de los ciudadanos vive ajeno a esos debates. "Quien se instale en ensoñaciones políticas o ideológicas, sean o no de salón, se alejará más de la gente", dijo la semana pasada como mensaje al PSOE pero sobre todo a quienes, en su partido, le reclaman que marque una posición más clara, ahora que en toda Europa se habla de reinventar el capitalismo.

Rajoy no habla de esto ni de ningún gran debate ideológico. Suele atribuir estas batallas a la prensa de Madrid, y sólo se siente realmente cómodo cuando viaja fuera de la capital y tiene contacto directo con la gente. "Habría que conceder el derecho de autodeterminación a Madrid", le han escuchado decir en broma. A Rajoy le gustan muy poco las ruedas de prensa en las que tiene que dar cuenta de los escándalos de corrupción o espionaje en su partido, y mucho los paseos por los pueblos, donde todos le abrazan, le besan, le tratan como lo que es para la mayoría, una estrella de la televisión que llega al pueblo, y le cuentan sus problemas. Para eso, para hablar directamente a la gente y dar imagen de buen gestor preocupado por la economía, Tengo una pregunta para usted es perfecto. A Rajoy le han preparado fichas con los problemas de cada sector, y también llevará propuestas. Los estrategas calculan que habrá pocas preguntas de corrupción y espías, porque la mayoría pregunta por las cosas que le afectan más personalmente, "pero algún militante socialista habrá que nos lo ponga difícil", ironiza un dirigente. Así que el líder se ha preparado a conciencia. Génova, con su jefe de gabinete, Jorge Moragas, al frente, ha hecho la mayoría de las preguntas -más de 300-, y el Congreso, con un equipo comandado por Soraya Sáenz de Santamaría, las respuestas.

El éxito en el programa es clave para Rajoy por otra cuestión. A pesar de la victoria en Galicia, que ha llenado de euforia al PP, el líder sigue teniendo un gravísimo problema de valoración, según el CIS. En enero, fecha del último barómetro, cayó a un 3,51, incluso por debajo de Rosa Díez. Zapatero, que también cayó, está en 4,55, le gana en todas las categorías comparativas y, para la mayoría de los ciudadanos, está mejor capacitado para gobernar que el líder de la oposición. Ya ni siquiera vale el argumento del PP contra esta encuesta: que está mal ponderada porque los nacionalistas valoran mucho mejor a Zapatero que a Rajoy, aunque nunca votarán al PSOE. El líder del PP ha ido perdiendo valoración también entre sus votantes, y ya está mucho peor entre los populares que Zapatero entre los socialistas. Con la cercanía que quiere ofrecer en el programa, Rajoy espera mejorar su valoración.

Mientras el PSOE prepara una campaña para las europeas centrada en lanzar el mensaje ideológico de que Rajoy es quien defiende las políticas ultraliberales de George Bush que han provocado la crisis económica mundial, el líder del PP está diseñando un recorrido de dos meses pueblo a pueblo -aunque tendrá que volver a Madrid porque su voto puede llegar a ser crucial en el Congreso- en el que, como hizo en Galicia, se concentrará en las fotos amables con paisanos y en las imágenes simpáticas que graba el PP y sube al satélite para que todas las televisiones las tengan gratuitamente. Así se garantizan el éxito y el control de la información.

Y que se hable menos de espías y corrupción y más de lo que, según el líder del PP, "de verdad importa a la gente normal". Esto es, que Zapatero gobierna mal, que hay 3,5 millones de parados, y que sólo un cambio de Gobierno puede arreglar el problema, y de que Rajoy es un hombre "normal" que se ocupa de los asuntos de la gente normal.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 29 de marzo de 2009