La lluvia suspende la búsqueda

El agua, protagonista de la búsqueda de Marta del Castillo desde que su presunto asesino Miguel Carcaño declarase que había tirado el cuerpo al río Guadalquivir, volvió ayer a ser el fenómeno destacado en la tarea de encontrar a la joven, esta vez, en el vertedero de Montemarta Cónica en Alcalá de Guadaíra, donde según la última declaración de Carcaño puede encontrarse la chica.

La lluvia incesante que cayó ayer en Sevilla provocó que se suspendiera desde la mañana la búsqueda de los restos y los enseres de la chica, operación que se efectúa desde el pasado viernes.

El terreno se llenó de fango y las montañas de basura se podían derrumbar y perjudicar a los operarios de la empresa Tegner, encargada de extraer con una grúa los residuos del vertedero. Los que prosiguieron con su actividad fueron los seis miembros de la policía que investigan a mano los residuos seleccionados del vertedero en busca de alguna pista. Ayer el resultado fue nulo.

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Hasta la planta no cesaron de entrar camiones repletos de plásticos aplastados, bolsas rotas y cartones mojados. A los diez minutos aproximadamente estos mismos camiones salieron vacíos dispuestos a llenar otro cargamento de residuos.

La actividad cotidiana no para en Montemarta. A la izquierda de la entrada hay garajes con letreros en los que se lee bricks, cartones... en ellos se ve cómo constantemente sale la basura seleccionada y se introduce en cubas. Tanto a los camioneros como a todo el personal de la planta de residuos les tienen completamente prohibido dar ningún tipo de información a nadie que les pregunte. Están blindados ante cualquier periodista o ciudadano que cuestione algo sobre el transcurso de la búsqueda. "Hemos recibido órdenes desde arriba de que no podemos dar ni un nombre, ni un dato, nada", comenta uno de ellos.

Otro cuenta que les quitan los teléfonos móviles al entrar en la planta, para que no puedan localizar a nadie. La información sobre lo que ocurre en el vertedero es muy restringida, Dos policías nacionales custodian la puerta para controlar el ir y venir de coches y camiones que se acercan a la planta.

En la mañana de hoy, estos mismos policías tendrán que dejar pasar al padre de Marta, Antonio del Castillo, que va hasta la zona a agradecer a los trabajadores su "penosa" labor.

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 24 de marzo de 2009.

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