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El adiós a un patriota discreto

Toda la plana mayor del PNV despide en Sabin Etxea a Gorka Agirre - "Pasó por la vida sin meter ruido y se nos ha ido igual", destacó José Luis Bilbao

No fue una despedida multitudinaria, quizá en sintonía con la discreción que caracterizó sus 60 años de vida, pero toda la cúpula del PNV y significados ex dirigentes del mismo arroparon ayer a la familia de Gorka Agirre, el histórico dirigente peneuvista que protagonizó varios intentos de buscar la paz, fallecido el viernes. La capilla ardiente se instaló en Sabin Etxea, la sede central del partido en Bilbao, un honor hasta ahora sólo reservado para Jesús Insausti, Uzturre, ex presidente peneuvista fallecido en 1993, y para el sargento mayor de la Ertzaintza Joseba Goikoetxea, asesinado ese mismo año por ETA.

El lehendakari en funciones, Juan José Ibarretxe, abrió la capilla ardiente a las once de la mañana para recibir el féretro junto al presidente del PNV, Iñigo Urkullu. El ataúd, cubierto por una ikurriña, era llevado a hombros por el hijo de Agirre, Jon, y sus sobrinos Xabier, Mikel e Iñaki. Tras ausentarse a mediodía, Ibarretxe regresó para cerrar el duelo a las cinco de la tarde. Junto a toda la ejecutiva nacional peneuvista, acudieron, entre otros muchos dirigentes y cargos públicos del partido, los tres diputados generales -José Luis Bilbao, Markel Olano y Xabier Agirre-; el alcalde de Bilbao, Iñaki Azkuna, el ex lehendakari José Antonio Ardanza y Roman Sudupe, ex presidente peneuvista.

Otegi recordó su "actitud honesta con la izquierda 'abertzale"

El portavoz de la ilegalizada Batasuna, Arnaldo Otegi, asistió junto a Jone Goirizelaia y Tasio Erkizia y quiso explicar su paso por Sabin Etxea: "Gorka Agirre se merecía hoy que la izquierda abertzale estuviera presente". Y añadió que el fallecido "siempre mantuvo una actitud honesta con la izquierda abertzale".

A su salida de Sabin Etxea, Otegi se encontró con Joseba Egibar y poco después con Xabier Arzalluz. Los tres estuvieron conversando más de 15 minutos, una muestra más de la sintonía que Otegi siempre ha mantenido con el ex presidente del PNV y su líder guipuzcoano. Arzalluz no saludó, en cambio, a ninguno de los componentes de la actual dirección de su partido. Gorka Agirre fue un estrecho colaborador de Arzalluz y su viuda, Uxune Retolaza, es la secretaria personal del ex presidente peneuvista.Poco antes había acudido el ex líder de Ezker Batua, Javier Madrazo. A lo largo de las cinco horas de duelo también presentaron sus respetos Joseba Azkarraga y Rafael Larreina, de EA. No hubo presencia de dirigentes del PSE, el PP ni Aralar. El anterior presidente del PNV, Josu Jon Imaz, se halla en el extranjero, pero tiene previsto acudir al funeral que se celebrará mañana en la iglesia de San Vicente, a pocos metros de Sabin Etxea.

Al principio hubo colas en el interior de la sede para despedir a Agirre, pero por la tarde el acto se ciñó al duelo de la familia y la cúpula peneuvista. La presidenta del Parlamento, Izaskun Bilbao, fue una de las últimas personas que saludó a la viuda, antes del final del homenaje ante un centenar de personas.

Uxune Retolaza y sus tres hijos supieron contener la emoción durante las seis horas, aunque la despedida, con el canto del Agur Jaunak, arrancó sus lágrimas ante el féretro. "Ha sido un patriota que ha pasado por la vida sin meter mucho ruido y se nos ha ido igual, en silencio y con dignidad", destacó José Luis Bilbao. Los rostros llorosos se sucedían entre quienes le daban el último adiós. "Era un hombre bueno", decía una señora de avanzada edad. Así le recordaban otros muchos en el homenaje de ayer.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 22 de marzo de 2009