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Reportaje:

Mujeres con tirón electoral

En cada elección se duplica el número de féminas candidatas a la alcaldía

La irrupción de la mujer en la vida pública es incontestable y el dato no pasa desapercibido para sus adversarios en la carrera política: "Los hombres en las alcaldías casi somos una minoría", admitió un veterano alcalde en una reunión de regidores. Y es que durante los últimos años, elección tras elección, las mujeres se han abierto paso en la vida pública, y los partidos políticos no han dudado en colocar de cabeza de cartel a una mujer en la lucha por la vara de mando. Pero todavía son minoría.

Aunque su visibilidad y presencia haya aumentado notablemente, las cifras indican que todavía queda mucho camino por recorrer. En las elecciones de 1983, de los 534 ayuntamientos valencianos solo un 0,60% estaban presididos por una mujer, y ahora son un 17,53% las alcaldías regentadas por féminas, cuatro puntos más que la media nacional, que según datos del Ministerio de Administraciones Públicas, es del 14,60%. La Comunidad Valenciana es la cuarta en porcentaje de alcaldesas. Antes figuran el País Vasco (19,92%), Madrid (19,55%) y Navarra (17,70%). Al margen de las estadísticas, las mujeres sí que son la cabeza visible de los ayuntamientos más importantes: Valencia, Alicante, Orihuela, Elda, Dénia, Villena, Quart de Poblet o Picassent. Un fenómeno que no se traslada, todavía, ni a la presidencia de los gobiernos regionales ni a las diputaciones. En cada elección el número de alcaldesas se ha duplicado. "Esencialmente es un indicador de la revolución que la igualdad de género presenta en España", apunta el catedrático de Sociología de la Universidad de Alicante Antonio Alaminos.

"Las mujeres son buenas candidatas en una cita local de contacto personal"

¿Pero por qué motivos los partidos políticos, con independencia de su orientación, ven con buenos ojos que una mujer sea candidata? De los 91 municipios en los que gobierna el PP en Alicante, 20 están en manos de mujeres, y de las 40 alcaldías que tiene el PSPV, 10 están presididas por mujeres. Las leyes en favor de la paridad han abierto la puerta y son un impulso decisivo en este fenómeno. "La principal causa es la obligación legal de introducir igual número de hombres que de mujeres en las listas", apunta Mar Esquembre, directora del Centro de Estudios de la Mujer de la Universidad de Alicante. Pero hay otros factores que han influido. "Políticamente las mujeres son buenas candidatas en unas elecciones locales, citas personalizadas, de contacto y referidas al entorno cotidiano", añade Alaminos, "los estereotipos sociales son positivos", matiza. El experto en prospectiva electoral recuerda que el electorado joven y femenino es uno de los más indecisos, y colocar a una mujer puede ser "clave". Un 70% de las mujeres y un 30% de los hombres dudan a la hora de depositar la papeleta.

El proceso de normalización de la mujer en la vida pública ha sido largo, según recuerda Esquembre, y fruto del "empeño y las constantes reivindicaciones del movimiento feminista". Manuel Alcaraz, ex diputado y profesor de Derecho, recuerda, no obstante, que la mayoría de alcaldes "siguen siendo varones", y que al ciudadano le llama la atención "algo que todavía es minoritario". También atribuye el fenómeno al relevo generacional en los partidos políticos, y se pregunta: "¿Los varones jefes de familia política tradicional aceptan mejor ser sustituidos por una mujer que por otro hombre?"

El profesor de Sociología de la Cultura Juan Antonio Roche considera que si las mujeres llegan a las alcaldías es debido a una tendencia "natural y necesaria" fruto de años de lucha que han permitido poner en marcha determinadas políticas a favor de la igualdad pública. "Y en el caso de las alcaldías es la Administración más próxima al ciudadano", agrega. Pero la pregunta que se hacen los expertos consultados es por qué eso no ocurre en otros ámbitos políticos. Y es que todavía más de un 80% de alcaldías siguen teniendo a un varón con vara de mando.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 8 de marzo de 2009