Tras las elecciones

El PNV se pertrecha para un pulso a fondo por Ajuria Enea

Urkullu e Ibarretxe irán juntos a las citas con los partidos

"Si con cinco escaños y 80.000 votos más los socialistas nos quitan el Gobierno, nos estarán obligando a ser muy, muy malos, aquí en Euskadi y también en Madrid". La reveladora frase pertenece a un dirigente peneuvista del núcleo duro de la ejecutiva que preside Iñigo Urkullu y anuncia un pulso a fondo y sin concesiones para tratar de conservar Ajuria Enea frente a la manifestada voluntad del PSE-EE, e incluso ya del PSOE, de tratar de materializar un cambio histórico en el liderazgo del Gobierno autonómico.

En un ejercicio de "liderazgo emanado de las urnas" explicó precisamente el PNV su llamada, ayer mismo, a todas las fuerzas políticas con representación en la Cámara. La intención es iniciar "en breve" conversaciones para la constitución de Parlamento y Gobierno. Como ya anunció la noche electoral el presidente peneuvista, Iñigo Urkullu, el primer encuentro será con el PSE-EE, y a todos ellos acudirán el propio Urkullu y Juan José Ibarretxe, como aspirante a la reelección.

"Si nos quitan el Gobierno con esta ventaja, nos forzarán a ser muy malos", avisa un dirigente
Anasagasti vuelve a esgrimir en contra del PSE la exclusión de la izquierda 'abertzale'

El PNV busca, afirmó en un comunicado al término de la reunión ayer de su ejecutiva, "un clima de entendimiento político que dé la máxima estabilidad a la arquitectura institucional vasca", de modo que puedan abordarse las tres prioridades establecidas ya también por Urkullu: "la crisis económica, la profundización del autogobierno y la búsqueda de la paz". La estrategia quedó apuntada ayer en la reunión que la ejecutiva peneuvista celebró en Sabin Etxea. El PNV, apalancado en lo que considera "un magnífico resultado", decidió pelear con todas las armas a su alcance para tratar de evitar un relevo histórico. Lo hará "con responsabilidad", dijo ayer el presidente de la ejecutiva vizcaína, Andoni Ortuzar, que reconoció lo "complicado para todos" de la situación a la hora de formar Gobierno y recomendó "una lectura desapasionada" de los resultados electorales para lograr hacer "cosas razonables", sin tomar decisiones con las "vísceras".

Las palabras de Ortuzar parecían dirigidas al aspirante socialista a encabezar el Gobierno, porque lo "razonable" para el PNV es que el PSE deje gobernar en minoría a un Ibarretxe dedicado a la gestión y con el liderazgo político depositado en la persona de su presidente, Iñigo Urkullu, como fase de transición a un eventual entendimiento más profundo, que podría dar entrada a los socialistas en el Gobierno más adelante.

El PNV va a hacer fuerza en su condición de partido ganador y en la dimensión de la distancia que ha logrado sobre el PSE, mayor de la esperada por ambos. Su candidato, Juan José Ibarretxe, ya lo apuntó en la campaña: el lehendakari debe ser el cabeza de lista más votado, como en el caso de los alcaldes, señaló en una entrevista a este periódico.

Pero no será el único argumento: también se apoyará en los seis escaños que tiene en el Congreso de los Diputados y que han sido determinantes para el despegue del segundo mandato de José Luis Rodríguez Zapatero, al garantizarle la gobernabilidad con su apoyo a los Presupuestos Generales del Estado. Tampoco va a renunciar al argumento de la falta de legitimidad de la segunda fuerza para desplazar al ganador, sobre todo porque lo hace mediante el apoyo "antinatura" del PP y sólo gracias a la exclusión del Parlamento de la izquierda abertzale. En esta última línea argumental se colocó ayer mismo su senador, Iñaki Anasagasti, que acusó al PSOE de "antivasquismo" y de actuar "como los malos árbitros", al sacar "jugadores y equipos del campo de juego, dejando al Parlamento vasco sin una fuerza política", escribía en su blog.

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 02 de marzo de 2009.

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