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Reportaje:Econonía global

De la cresta de la ola al precipicio

Los tres países bálticos sufren la mayor crisis desde su separación de la URSS

Los economistas lo venían advirtiendo: las economías bálticas estaban recalentadas antes de la crisis financiera, por lo que urgían medidas contra la inflación y de freno al gasto público. Durante más de un lustro, las tres economías mantuvieron un crecimiento muy por encima de la media de la Unión Europea y era evidente que completaban su ciclo vital.

Los políticos hicieron oídos sordos. Su objetivo inmediato era demasiado apetitoso: igualar económicamente a los países nórdicos, vecinos en su entorno inmediato. Así, de un crecimiento de dos dígitos se pasará este año a la mayor contracción de los Veintisiete. Según las previsiones del Swedbank, principal institución financiera de la región, la economía de Letonia experimentará un retroceso contracción del 10%; la de Estonia, un 7%, y la de Lituania, un 6%. Según estas previsiones, el crecimiento se mantendrá en números rojos en 2010. Las tres repúblicas bálticas se enfrentan a la mayor crisis desde su separación de la extinta Unión Soviética en 1991.

Los políticos hicieron oídos sordos a las señales de alarma

Se intentó, a toda prisa, alcanzar a los vecinos escandinavos

A estas poco alentadoras cifras se suma el hecho de que el entorno económico continúa deteriorándose. "El agravamiento de la crisis financiera y la caída del comercio exterior han aumentado considerablemente los riesgos de nuestra economía", declaró a EL PAÍS Märten Ross, vicegobernador del Banco de Estonia, en la capital, Tallin. "Las previsiones se han vuelto muy difíciles. Ahora, cuando publicamos alguna previsión, lo hacemos cubriéndola de ambigüedad".

Letonia

La crisis económica ha hecho caer al Gobierno de coalición del primer ministro, Ivars Godmanis, que presentó su dimisión en bloque el viernes por la tarde.

Hace un año, cuando el Gabinete Godmanis finalmente se decidió a tomar medidas para frenar el descontrol de los precios, la inflación ya galopaba al 17,9%. Esto precipitó la caída del sector inmobiliario y de la construcción. Como la situación se deterioró rápidamente también en el sector financiero, el segundo banco del país, el Parex Banka, comenzó a perder sus depósitos a tal ritmo que el Gobierno tuvo que intervenir. La nacionalización fue un duro golpe al erario público.

"Justo cuando la economía necesitaba fondos que estimulasen la actividad, nos encontramos con que el Gobierno no había ahorrado durante los años del boom económico", declara Vilnis Purvins, director de análisis macroeconómico del Banco Central de Letonia. Durante el último periodo de 2008, el consumo doméstico tuvo una fuerte caída, al mismo tiempo que el desempleo se disparaba. Según el Swedbank, el paro puede llegar al 16% a comienzos del próximo año. Las inversiones caen también en picado.

Con este cuadro, y ya técnicamente en recesión, el Gobierno acude el FMI, a la UE y a otros órganos internacionales en busca de una línea de crédito que le permita estimular y estabilizar la economía. Un crédito de 7.500 millones de euros tiene como objetivo impulsar la economía letona hasta un crecimiento real del PIB.

Sólo a comienzos del presente mes, el Gobierno introduce su "plan de acción para la estabilidad económica". Durante las últimas semanas, violentas protestas populares han hecho tambalearse al Gabinete de coalición, que finalmente ha caído. A esto se suman fuertes rumores sobre la devaluación del lats, la moneda nacional, que tiene un valor fijo con respecto al euro que daña las exportaciones del país.

"La devaluación sería, para una economía abierta y pequeña como la nuestra, un callejón sin salida. Toda posible ganancia con las exportaciones sería sobrepasada por un impacto negativo en las importaciones, dado que el 60% de nuestras exportaciones tienen componentes importados", argumenta Vilnis Purvins, del Banco Central de Letonia.

Estonia

Estonia entró en recesión a comienzos de 2008. "Hasta septiembre, la situación no era del todo mala. Las exportaciones crecían a buen ritmo y el consumo doméstico corregía los excesos del boom. Entonces llegó septiembre y todo fue a peor. Podríamos decir que la economía estonia sufre de un shock interno y otro externo. Los indicadores son severos con nosotros, pero creo que estamos mejor preparados que otros para salir de la crisis", asegura Märten Ross, vicegobernador y economista jefe del Banco de Estonia.

El Gobierno conservador de Andrus Ansip ha puesto en marcha un conjunto de medidas con el cual intenta lograr un ahorro de 500 millones de euros. Con esto, más un préstamo del Banco Europeo de Inversiones de 400 millones, intenta estabilizar la economía. Para lograr dicho ahorro, el Gobierno propone una rebaja en los salarios públicos del 10%. También las pensiones se verían afectadas, y eso que la media de una pensión es en Estonia de 230 euros.

"El Gobierno intenta llevar a la práctica en el sector público lo que ya es una realidad en el sector privado", asegura Märten Ross. Según analistas, el asunto de las pensiones le puede costar caro al Gobierno, pues las incluye en un paquete que irá al Parlamento y servirá para medir la confianza en el Gobierno.

Según el Banco de Estonia, la luz al final del túnel debería verse a fines de este año. "Creemos que nuestro mercado interno ya se ha curado de la resaca causada por el boom de los últimos años. Tenemos sectores que están listos para comenzar una nueva etapa; otros, en cambio, como el sector de la construcción, no volverán a ser lo que fueron. Confiamos en que las inversiones nacionales abrirán una nueva etapa, a la cual se unirán las inversiones extranjeras", declara Märten Ross.

Según el vicegobernador del Banco de Estonia, la ola de proteccionismo económico que se levanta es complicada para las economías pequeñas y abiertas, y "potencialmente muy negativa para todos los países. Hemos visto esta amenaza con los paquetes financieros, cuyas decisiones han sido tomadas bajo fuertes presiones sin mucha consideración de las consecuencias a largo plazo", asegura Ross.

Lituania

Todas las previsiones apuntan a que la economía lituana, la mayor de las repúblicas bálticas, saldrá a flote sólo en 2011. "Lituania se enfrenta a un problema añadido: el cierre de la central nuclear de Ignalina, principal proveedora de electricidad. Esto incrementará el precio de la energía en forma dramática. Además, afectará a las inversiones y a los productos de exportación", dice Lina Vrubliauskiene, economista jefa del Swedbank. Lituania acordó con la Unión Europea el cierre de la vieja central soviética de Ignalina a fines del presente año.

Lo positivo de Lituania es que sus desequilibrios macroeconómicos y su nivel de endeudamiento son menores que los de las otras republicas bálticas, por lo que la caída no será tan dramática. La drástica caída en las inversiones será el principal factor para el crecimiento negativo del PIB. "Las inversiones sufrirán una contracción de un 20% durante este año. Uno de los principales factores para este pesimismo es la dura y prolongada contracción del sector de la construcción, que fue el principal sector para las inversiones durante los años del boom", asegura Vrubliauskiene.

Según la economista del Swedbank, un impulso al crecimiento económico se producirá en 2010 y la principal fuente de inversiones serán los fondos estructurales de la Unión Europea.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 22 de febrero de 2009