Medel, el hombre de las fusiones

El presidente de Unicaja, que lleva 22 años en el cargo, afronta la primera integración entre dos cajas de distintas comunidades autónomas

Solvente, culto, austero, irónico, opaco, exquisito, desconfiado, perseverante, frío, discreto, paciente, profesional. Todos estos adjetivos salen de la boca de la docena de personas que han hablado con este periódico para describir a Braulio Medel (Marchena, Sevilla, 1947). Con 40 años accedió a la presidencia de la Caja de Ahorros de Ronda, desde donde logró la fusión con otras cuatro entidades en Unicaja, convirtiéndola en la principal de Andalucía. La encabeza desde 1991 y ahora, a un año de que expire su mandato, afronta la que será, si sale bien, la primera integración de dos cajas de distintas comunidades: la andaluza Unicaja con Caja Castilla-La Mancha.

Hasta las personas que subrayan los perfiles más hoscos y antipáticos de Braulio Medel (BM) lo hacen desde la admiración y el reconocimiento. Algunos creen que esta operación es un invento suyo para continuar de presidente, por cuanto hay letrados que consideran que al producirse una fusión por absorción se pararía el reloj de su renovación. Otros discrepan de esta interpretación. "No le des más vueltas", aclara un jurista, "si hay dudas es que puede seguir".

"Es progresista, pero conservador, como banquero no arriesga"
Los que destacan su perfil más hosco, lo hacen desde la admiración

BM es un convencido de siempre de la necesidad de crear una caja lo más fuerte posible en Andalucía por evidentes razones económicas y es, sin duda, el hombre del que más se fían en el PSOE y en el Gobierno andaluz para pilotar cualquier proceso de concentración. Aunque no es militante socialista, este partido lo considera uno de los suyos y un "buen aliado" con los proyectos estratégicos de la comunidad. No en vano, fue director de la Oficina de Planificación de la Junta (1982-1984) y viceconsejero de Economía y Hacienda (1984-1987). Desde aquí fichó a tres alumnos a los que impartió Hacienda Pública desde su cátedra en la Universidad de Málaga y que hoy son altos cargos de la Junta: Juan Antonio Cortecero, Isabel de Haro y Victoria Pazos. Que sea de izquierdas, lo ponen en duda. "Es progresista, pero muy conservador, como banquero no arriesga. Asume el discurso feminista, pero las mujeres no están en su equipo".

La mayoría asegura que BM es también un político, en el sentido de que sabe maniobrar en la sombra. Se lleva bien con PSOE y PP, pero si para conseguir su objetivo hay que buscar las vueltas, las rastrea y encuentra. Cuentan que no le gustan los directores de las comisiones de control o, mejor dicho, le gusta controlar a quien está designado para controlarlo. Hace años, los socialistas se opusieron a elegir a un consejero por Cádiz al que BM le tenía reservado ese puesto. La sorpresa es que no salió por Cádiz, pero sí a propuesta de un pueblo de Málaga gobernado por IU con mayoría absoluta. Cuando en 1999 se debatía la polémica ley de cajas de ahorro a la par que el presidente Manuel Chaves lanzaba la fusión de las seis cajas, aseguran que BM jugó a dividir internamente al PP.

En Unicaja no hay ni un solo papel que se mueva sin su consentimiento, sea importante o no. Cuando el nacimiento de esta entidad, BM cambió el logotipo de la caja que le presentaron los creativos. La propuesta era un abanico abierto boca abajo. Él lo puso boca arriba y le añadió una novena cuñita. Ejerce un control muy personal sobre la entidad y quiere a directivos férreamente identificados con él. Cuando el PP propuso a Manuel Atencia como vicepresidente de Unicaja, BM se resistió porque prefería que continuara Mariano Vergara, también avalado por los populares. Fue Chaves el que tuvo que romper sus resistencias apelando al pacto no escrito con el PP para el reparto de cargos.

En las reuniones con los presidentes de las otras cajas andaluzas siempre queda claro que es el jefe de la manada. Y es que ejerce un liderazgo, dentro y fuera de Andalucía, que nadie somete a discusión. Le gusta el poder y ejercer la auctoritas, en el sentido romano del término. Es curioso que en la búsqueda de fotografías para este reportaje han salido muchas como las que se publica: BM señalando algo con el dedo índice de su mano derecha. Descrito como un trabajador incansable y eficaz, es un hombre que habla poco en las reuniones, rumia mucho, pero cuando lo hace sentencia.

Austero en el vestir, le gusta el buen vino de Rioja y viajar con lujo. Bético hasta la médula, es un lector compulsivo apasionado de la historia y de sus personajes. Está casado y lleva siempre desde hace más de 30 años corbata negra en memoria de su primera hija, fallecida a los tres años. Su debilidad vital se llama Leonor, su hija treintañera. Dicen que el nombre lo eligió por Antonio Machado, una de sus pasiones. Esté donde esté y con quién esté, BM, alguien con muchos conocidos pero con pocos amigos, siempre atiende la llamada de Leonor.

Braulio Medel, en un acto, en julio de 2005.
Braulio Medel, en un acto, en julio de 2005.GARCÍA CORDERO

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