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Reportaje:

De Piti a Valverde

El ciclista mantiene que se desvinculó del doctor Fuentes en 2005 al cambiar de equipo

Alejandro Valverde y su equipo mantienen que Piti, el Valverde fabricado por Eufemiano Fuentes, murió en enero de 2005, cuando abandonó el Kelme y firmó por el Caisse d'Épargne.

Al dejar el Kelme, Valverde abandonó también sus hábitos y el control de Eufemiano Fuentes e Ignacio Labarta sobre todos los aspectos relacionados con el rendimiento. Tenía 23 años y dejó atrás a Piti, la palabra cariñosa con la que se dirigía a su chica y que Fuentes, el médico del Kelme, aprovechó, supuestamente, para apodarlo en su trama de bolsas de plasma y sangre. Dejó atrás un equipo con el que brilló en las carreras nacionales para pasar a otro con el que se construyó un palmarés de los más importantes del ciclismo actual, incluidos dos triunfos en la Lieja-Bastogne-Lieja.

EL CONI acusa de dopaje al murciano por el apodo que figura en una bolsa de plasma

Así se puede desprender del folio 106 del sumario de la Operación Puerto, un cuadrante de la agenda de reuniones de Fuentes en enero de 2005. Una nota al pie dice: "En caso de arreglarnos con Bala

[como se conoce a Valverde en el pelotón], quedar en Valencia y tener una reunión (Yoli-Ignacio) para ver si se puede trabajar. Si se ve que es viable (...), dejar las cosas claras". Yoli era Yolanda Fuentes, médica y hermana de Eufemiano.

Valverde repite que no hubo arreglo ni cita en Valencia. Y no hay aún prueba en contra de su palabra, ni siquiera un control dudoso en unos tiempos en los que la lucha antidopaje en el ciclismo se ha convertido en una ciencia tan sofisticada, vía pasaporte biológico y otra serie de controles, que muy pocos detalles se le escapan. No hay prueba en contra de su palabra, aparte de un investigador italiano que habla de una bolsa de sangre de 2006, y sí más detalles a su favor. Como, por ejemplo, que el número 18, el que presuntamente ocupaba en la lista de Eufemiano, desapareciera desde entonces de los papeles. Y, por falta de pruebas, la Guardia Civil no lo incluyó en el listado de sospechosos.

"Y esto es importante", dice Eusebio Unzue, director del Caisse d'Épargne, "porque prueba, al menos, una cosa: que Valverde es un gran corredor, con Eufemiano y sin él. Un corredor que tiene el don de ganar con brillo, pero que no avasalla como otros grandes que, al final, se mostraron como monstruos de dopaje. Valverde gana porque tiene una facilidad innata en ciertas circunstancias, pero, por ejemplo, tiene unas lagunas en las pruebas de tres semanas que serían inconcebibles si recurriera al dopaje. Tengo que creer a mi corredor, que me sigue repitiendo que es imposible que en Roma haya nada contra él". Valverde, como todos los ciclistas del proTour, firmó en mayo de 2007 un documento en el que dejaba su ADN a disposición de la autoridad competente para cruzarlo con pruebas de la Operación Puerto.

Según el contrato con Abarca Sports, la sociedad de Unzue, Caisse d'Épargne no dejaría de patrocinar al equipo si hubiera un problema de dopaje. "Eso está claro: a menos que se mostrara un dopaje organizado, el patrocinio sigue", continúa Unzue; "pero eso no es lo que más me preocupa. Me preocupa que se pretenda privarle de su valor de gran ciclista, que se le sancione y el deporte español pierda a uno de sus mejores campeones y la afición la posibilidad de emocionarse viéndole correr y ganar. Me preocupa que se cometa una injusticia con un corredor que, en todo caso, no hizo más que someterse a las normas de su equipo".

Como sede de la final de la Champions el último miércoles de mayo, estaba previsto que el estadio Olímpico de Roma se convirtiera en 2009 en uno de los lugares más importantes para el deporte español, pero no que también en febrero uno de los mejores deportistas españoles se jugara su futuro y la valoración de su pasado en el mismo escenario de los Juegos de 1960.

Y así será. El campeón de España, el murciano Valverde, tiene una cita mañana, a las cinco de la tarde, en una de las curvas del estadio, donde tiene su oficina Ettore Torri, el fiscal antidopaje del Comité Olímpico Italiano (CONI), para responder de las acusaciones de dopaje en el marco de la Operación Puerto. Como elemento de acusación, una bolsa de plasma con el número 18 hallada en mayo de 2006 en la nevera de Fuentes, donde, presuntamente, descansaba desde mayo de 2004. Según el CONI, un análisis de ADN confirma que el plasma salió del cuerpo de Valverde.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 18 de febrero de 2009