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La necesidad de educación financiera

Los ciudadanos se enfrentan a un doble reto: la necesidad de asumir mayores cotas de responsabilidad en el riesgo vinculado a decisiones financieras y hacerlo en un entorno de creciente complejidad e innovación financiera. La pregunta obvia es: ¿cuenta el ciudadano medio con las herramientas necesarias para superar este reto? Esto es, ¿su nivel de educación financiera es suficiente para tomar decisiones informadas o evaluar adecuadamente los riesgos? Basándonos en datos recientes de la OCDE y la Comisión Europea sobre el nivel de educación financiera, la respuesta es no. Y es preocupante. Sin unos niveles mínimos de formación financiera, la innovación o la globalización, lejos de constituir oportunidades para el conjunto de la población, devienen en riesgos particulares y colectivos.

Sin formación financiera, innovación o globalización suponen un riesgo para particulares y colectivos

El incremento del nivel medio de esta formación es el gran reto. La educación financiera vendría a ser una especie de "energizante" para la salud individual y conjunta del sistema. Junto a los beneficios obvios para el individuo, en términos de comprensión de la exposición al riesgo, diversificación o de mejor aprovechamiento de las oportunidades de inversión, introduce efectos positivos para el conjunto de la economía. Desde la mayor estabilidad financiera al fortalecimiento del escenario competitivo que sobre las entidades pueden ejercer consumidores bien formados e informados.

La teoría economía nos dice que en presencia de externalidades positivas es conveniente que intervenga el sector público para garantizar un nivel adecuado de inversión en educación financiera y su aprovechamiento por todos los potenciales beneficiarios. Instituciones supranacionales y reguladores ya han asumido el desafío. Por citar el más reciente, el lanzamiento en mayo del Plan de Educación Financiera 2008-2012 liderado por CNMV y el Banco de España.

Pero no deben ser éstos los únicos agentes en esta tarea de alfabetización financiera. De hecho, OCDE o Comisión Europea señalan a las entidades financieras como agentes clave.

Hay interesantes iniciativas internacionales como la de Citibank en USA o la de Barclays en el Reino Unido, por citar dos. En España, queda camino por recorrer. Las experiencias internacionales pueden ser una buena fuente de inspiración para bancos, cajas o cooperativas de crédito. -

Ana Ramos y Esteban Sánchez son profesores de la Escuela de Finanzas Aplicadas (Afi).

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 14 de febrero de 2009.