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Maliki se impone en las urnas a los clérigos chiíes de Irak

El primer ministro tendrá que pactar en varias provincias

Los primeros resultados oficiales de las elecciones provinciales iraquíes confirmaron ayer que la lista respaldada por el primer ministro, Nuri al Maliki, ha sido la más votada en Bagdad y en ocho de las nueve provincias chiíes del sur del país. Su éxito no ha resultado tan aplastante como se esperaba y en la mayoría de ellas tendrá que pactar. Sus resultados, marginales en el resto del país, demuestran que el voto aún ha seguido líneas sectarias.

Salvo en la capital y en Basora, donde ha logrado un 38% y un 37% de los votos, respectivamente, la Coalición por el Estado de Derecho de Al Maliki no ha llegado al 25% en ninguna de las otras provincias chiíes, e incluso ha perdido Kerbala, la única que controlaba. "Parece un resultado pobre después de todo el esfuerzo y dinero que invirtió en la campaña", señala una observadora europea.

Es cierto que en todos los casos, el grupo del primer ministro ha superado ampliamente a su socio en el Gobierno central y principal rival por el voto chií, el Consejo Islámico Supremo de Irak, que hasta ahora controlaba siete provincias. Aún así, la fragmentación del voto entre una veintena de listas en cada provincia hace prever complicadas negociaciones para distribuir los tres cargos clave: gobernador, presidente y vicepresidente de cada asamblea.

"No va a ser fácil formar mayorías y es posible que veamos nuevos alineamientos", dice Labeeb Abbawi, viceministro de Exteriores. En su opinión, "el voto por los grandes partidos ha declinado porque no han satisfecho las necesidades básicas de la gente".

Voto sectario

Pero a pesar de que los votantes han buscado candidatos que ofrecieran servicios, los resultados contradicen a quienes habían dado por superado el voto sectario. Cada comunidad étnico-religiosa ha votado a los suyos, y pocas listas han obtenido resultados significativos en la nación.

Sólo el Movimiento Nacional Iraquí del ex primer ministro Iyad Allawi tiene posibilidades de estar representado en la mayoría de las provincias. Será una presencia más bien simbólica, ya que sólo en Saladino supera el 10% de los votos y queda en segundo lugar. En el resto, oscila entre el 9,5% de Diyala o el 8,6% de Bagdad y el 1,8% de Nínive, Nayaf y Kerbala que difícilmente se traducirán en un escaño.

La coalición de Al Maliki no logró superar la barrera del 1% en las provincias mayoritariamente suníes de Al Anbar y Nínive, y apenas logró un 6% en Diyala y un 3,5% en Saladino, donde los suníes son mayoría.

En Nínive, cuya capital es Mosul, la coalición antikurda Al Hudba se ha atribuido el éxito más rotundo del país al alcanzar un 48,4% de votos frente al 25,5% de la Fraternidad Nínive. En Al Anbar no hay un ganador claro. El Proyecto Nacional Iraquí del laico Saleh al Mutlaq (17,6%) y la coalición tribal del jeque Ahmed Abu Risha (17,1%) han quedado muy igualados aunque han relegado al Partido Islámico (15,9%), diluyendo el riesgo de un estallido de violencia. La coalición islamista del Frente de la Concordia, el principal grupo suní en el Parlamento nacional, se ha hecho con el primer puesto en Saladino, la provincia de la que era originario Sadam Husein (14,5% de los votos), y en Diyala (21,1%).

Las tres provincias kurdas votarán en mayo y la de Tamim, con capital en Kirkuk, está pendiente de un acuerdo político entre las distintas comunidades. Aunque según la Comisión Electoral, aún faltan por escrutar un 10% de los votos debido a que existen denuncias bajo investigación, no se esperan cambios significativos en los resultados finales.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 6 de febrero de 2009