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Reportaje:

Y Guastavino soñó Nueva York

Una muestra refleja la revolucionaria propuesta del arquitecto valenciano

Los arquitectos Cram, Goodhue & Ferguson firmaron en 1906 la iglesia de St. Thomas en la quinta avenida de Nueva York; los gabinetes Reed & Stern y Warrem & Weltmore se repartieron en 1903 la estación Gran Central. Los mejores arquitectos de Nueva York acometieron a finales del XIX y las primeras décadas del siglo pasado la transformación de la urbe en un icono arquitectónico. Pero muchas de esas construcciones tienen un sello inconfundible, el perfil arquitectónico y la calidad constructiva que caracteriza el trabajo, a base de arcos, bóvedas, ladrillo visto y cerámica, del arquitecto y constructor Rafael Guastavino (Valencia, 1842-Baltimore, 1908), trabajo continuado por su hijo Rafael Guastavino Expósito (Barcelona, 1873-Nueva York, 1950).

Su trabajo se recrea en la cúpula de las Escuelas Pías y la Lonja de Valencia

Con motivo del reciente centenario de su muerte, el Centro del Carmen inauguró ayer la exposición Guastavino Co. La reinvenció de l'espai públic a New York, una muestra que pretende saldar en parte la deuda de Valencia con uno de sus mejores arquitectos, muy reconocido por el contrario en Estados Unidos. De hecho, The New York Times tituló la noticia sobre su deceso: "Ha muerto el arquitecto de Nueva York".

"Los arquitectos de América tienen con él una deuda de gratitud no solo por haber sido un constructor fiable y concienzudo sino por haber ampliado el campo del diseño arquitectónico". Con esta cita de Peter Wight resume su repercusión la doctora de la Universidad de Sevilla Mar Loren, comisaria de la exposición y autora de una tesis sobre el arquitecto que se publicará en breve.

Guastavino, que se formó en Barcelona pero se crió en Valencia, guardó en su retina la arquitectura valenciana, con su máximo exponente en la Lonja de Valencia y la cúpula de las Escuelas Pías. Y la bóveda tabicada se convirtió en su sello, aunque lo elevó a sus máximas posibilidades gracias a los nuevos materiales. "Guastavino tiene la visión de que para poner en pie sus proyectos tiene que ejercer tanto de arquitecto como de constructor", explica Loren. Y tiene claro que en España no puede desarrollar todo su potencial, y marcha a Nueva York.

Allí perfeccionó su sistema, fundó la compañía Guastavino Co. y registró numerosas patentes de materiales. Su huella aún está en decenas de construcciones: la catedral Saint John the Divine, la iglesia de Saint Bartolomew, el Ayuntamiento, el hospital Monte Sinai, el Carnegie Hall, la estación Gran Central... 360 edificios construyó en aquella urbe, y otro centenar en Boston, incluida la biblioteca pública. En Washington firmó el Museo Nacional de Historia Natural o el edificio de la Corte Suprema de Estados Unidos. Filadelfia, Baltimore... Así, el conocido como Guastavino System conquistó América y Nueva York adoptó la arquitectura que él soñó para una ciudad del futuro.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 16 de enero de 2009