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Reportaje:

Divorcio a la gallega

Os Tonechos se separan y preparan programas en solitario para TVG

Eran uno de los matrimonios más estables de San Marcos, la sede compostelana de TVG. Roberto Vilar Tonecho (Xove 1971) y Víctor Fábregas Tucho (Esteiro, Muros, 1971) llevaban seis años siendo Os Tonechos, el dúo cómico más popular de Galicia. Hasta el punto de que los DVDs de sus actuaciones son de las pocas producciones que TVG comercializa. Ahora han decidido separarse para desarrollar sus carreras en solitario, según el tópico. En este caso, juran ambos, ese anuncio no constituye la fachada amable y de conveniencia de una mala relación interna.

"Lo llevábamos un año pensando, y aprovechamos el momento para darnos un respiro. No es que matemos a Os Tonechos, es que queremos abandonar el ritmo de hacer veinte programas al año para hacer uno o dos especiales, o volver si nos apetece", dice Roberto Vilar desde Viveiro.

"Ser un Tonecho era absorbente y no nos permitía hacer otras cosas"

En las giras, la Guardia Civil tenía que protegerles de sus fans

"Ser un Tonecho era un trabajo absorbente que no nos permitía hacer otras cosas", concuerda, en Santiago, Víctor Fábregas, que sin embargo no está de acuerdo con que ser un Tonecho dentro y fuera del plató haya supuesto una carga a mayores. Su éxito ha sido tal que en algunos sitios llegó a tener que protegerlos de sus fans la Guardia Civil, ese cuerpo al que, en una de sus frases más conocidas, definían como "unha raza moi falsa".

"Yo sé que, por lo menos en Galicia, seré Tucho toda la vida, aunque llegue a ganar un Óscar, y estoy muy agradecido de haber llegado a eso desde un punto de salida muy humilde". "No tengo esa presión exterior, porque la gente te da mucho cariño, e internamente tampoco, porque somos unos privilegiados que trabajamos cuatro meses al año. Pero como profesional tienes unas inquietudes a las que quieres dar salida", asegura Roberto Vilar.

La foto en realidad sería de un trío, porque hay un tercer hombre. Y no es la causa de la ruptura. Xavier Manteiga es el tonecho que siempre ha estado ahí, oculto en el mundo de sombras en el que se mueven los guionistas. Coincidió con ellos en Con perdón, un programa de la televisión autonómica en el que se realizaban entrevistas falsas y donde los tres hacían desde sketches hasta de guionistas o de animadores de público. Y comprobaron que funcionaban como una máquina de hacer humor, tanto que pasaron al escenario de Luar y de allí al programa propio.

En lo que respecta a las inquietudes, Manteiga intenta hacer una tvmovie de su primera novela Memoria na herba, en la que intervendría Víctor Fábregas. También con el "tonecho pequeño" ha presentado un proyecto "bastante extraño, a medias entre la road movie y el reality show, un road show". Con el título provisional de Ceando cun estraño, consistiría en un programa de carretera en el que Fábregas interpretaría varios papeles, "una especie de Mr. Bean a la gallega", resume Manteiga.

Las inquietudes de Roberto Vilar, "el tonecho alto", se concretan en un par de proyectos piloto, de los que no quiere decir mucho más aparte de que tienen como ingredientes el humor y la emoción ("todo lo que hago tiene mucho de personal"), porque no quiere presionar a los responsables de decidir si se hacen o no en TVG. "Es nuestra tele, y tenemos que cuidarla entre todos", argumenta, protector, aunque fuentes del medio apuntan a que se trata de un late night, un programa tipo Buenafuente.

"¿Que si a la gente le chocaría vernos en programas de televisión por separado? Quizá al principio sí, pero el espectador tiene memoria de pez porque la televisión se consume muy rápido", reflexiona Tucho. "Todo depende de si lo que haces lo haces con talento, o no", considera Tonecho.

En lo que ambos están también de acuerdo es en que en la decisión de tomarse un respiro han influido ciertas críticas al populismo -al pailanismo, descarnadamente- de su humor. "Nunca nos afectaron esas opiniones. Hubo quien me dijo que hacíamos humor "para labriegos". ¿Y qué pasa? ¿Acaso no tienen derecho a que se hagan cosas para ellos?", contesta Vilar, no menos contundente que su compañero o ex compañero: "Es humor gallego. ¿Qué quieren? ¿Que lo hagamos murciano? Nosotros bebemos de donde bebemos, que para algo soy hijo de tabernero".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 10 de enero de 2009