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Entrevista:LUIS LEÓN y PEDRO LEÓN | Corredor del Caisse d'Épargne y centrocampista del Valladolid | Ciclismo y fútbol en familia

"El fútbol está sobrevalorado, y el ciclismo, machacado"

En casa de los hermanos León se respira deporte. Luis pedalea junto a Alejandro Valverde en el pelotón, y Pedro compite con los mejores futbolistas en la Primera División. Ambos charlan sobre los sacrificios de sus disciplinas, el reconocimiento que tienen y la lacra del dopaje.

De pie, al lado de Pedro León, con la vista sobre los bancales de melocotoneros y, al fondo, Mula y su paisaje de Monument Valley, uno puede entender cómo se sintió Jesucristo junto al Diablo venciendo la tentación a duras penas. "Son 35.000 metros cuadrados", cuenta el futbolista del Valladolid bajo el colgadizo de su casa, un porche de madera; "lo compré con mi hermano Luis León; mi padre se dedica a llevar las tierras". Lo cuenta mientras sigue con la mirada a su hermano, el ciclista, que sube serpenteando sin esfuerzo aparente por la cuesta desde Mula. Viene de Murcia, a unos 40 kilómetros, en bicicleta. Vuelve de su entrenamiento diario junto a Alejandro Valverde. Lo cuenta orgulloso Pedro León, con la satisfacción de quien siente firme bajo sus pies, sólido, el fruto de su trabajo. "Sufrí mucho en el Levante el curso pasado", explica; "lo pasé muy mal cuando no nos pagaban, y, de hecho, aún no nos han pagado lo que nos deben, pero no tanto por mí como por los compañeros, que casi tenían que pedir limosna para llegar a fin de mes y dar de comer a los suyos. Me acuerdo sobre todo de Éttien, que tenía un contrato de un millón de euros limpios y gastó acorde con esos ingresos, que nunca le pagaron. Se compró un Porsche Cayenne, pero tuvo que vivir un mes con velas en su casa porque le cortaron la luz por falta de pago".

Pedro: "En toda la temporada pasada sólo pasé dos controles antidopaje"

Luis: "Dos, ¿eh? Aún estamos de vacaciones y yo ya llevo cuatro"

Pedro: "Somos unos privilegiados, pero no por nuestra cara bonita"

Luis: "Todo es trabajo, aunque se piensa que los ciclistas sólo valen para sudar y sufrir"

Pese a todo, a Pedro León le costó irse del Levante -"no me dejaban, me tenían atado"- como antes, el año anterior, le había costado irse del Murcia, el equipo de su casa: "Y llegué al Valladolid el último día hábil, el 1 de septiembre, con la Liga ya empezada. No llevo ni cuatro meses y seguramente no estaré más de una temporada, pero puedo decir una cosa: será mi equipo para siempre. Me siento como en una familia".

Y, mientras cuenta su amor por su técnico, José Luis Mendilibar, se desespera porque su hermano mayor, el ciclista, es un pesado que tarda horas en ducharse. Y habla, mientras tanto, con su hermano pequeño, con Antonio León, que aún no ha cumplido los 18, viste un chándal del Barça y respira fútbol. "Éste es el bueno de la familia", dice.

Después de la foto, con una bici sólo porque en la casa no hay ni un balón, Luis León, de 25 años, y Pedro León, de 22, se sientan al sol de la terraza.

Pedro León. Claro que es mucho más sacrificado el ciclismo que el fútbol. Hay que ser mucho más duro para ser ciclista, pero no discutimos: a ti te gusta la bici y a mí el balón.

Luis León. Los dos empezamos con la bici y con el balón y haciendo más deportes, que no se nos daban mal. Luego, yo elegí la bici y tú el fútbol. Así que no nos podemos criticar. Pero estarás conmigo en que el fútbol está sobrevalorado. Aunque parece que, poco a poco, algunos ciclistas empiezan a ganar más dinero.

P. L. El fútbol puede que esté sobrevalorado, pero también es verdad que el ciclismo está un poco machacado. Yo, esta temporada, no he pasado ningún control antidopaje y en toda la pasada sólo pasé dos.

L. L. Dos en todo un año, ¿eh? Mira, aún estamos de vacaciones y ya llevo pasados cuatro. De orina y de sangre. Y hasta pasé uno de orina, sangre y pelo el mismo día en la París-Niza. No quiero decir que estemos más o menos perseguidos, pero pasamos muchísimos más. Lo viví muy de cerca

[se refiere a la Operación Puerto: Luis León formaba en el equipo Liberty, de Manolo Saiz, en 2006]

. Pasé un año muy malo.

P. L. Pues haberte quedado de futbolista. Tampoco eras tan malo, aunque sí un poco miedica...

L. L. Sí, y también nadaba bien, pero si alternaba tantos deportes era para no estar todo el año con la bici.

P. L. Yo estuve tres o cuatro años montando en bici, pero era por lo contrario: por no estar todo el año con el balón.

L. L. Y León [el mayor de los tres hermanos, León León, que falleció a causa de un accidente con un quad hace tres años] también salía en bici. Tú eras muy pequeño, pero los dos salíamos cuando padre volvió a Mula después de tener un accidente en San Sebastián. Yo tenía cinco años y León, que me sacaba 14 meses, seis. Padre necesitaba hacer ejercicio para la rehabilitación y salíamos con él en bici. Nos apuntó a la escuela de ciclismo y te uniste tú.

P. L. Y no hemos parado hasta convertirnos en unos privilegiados. Es curioso, pero yo, y creo que tú igual, no me siento nada especial por tener un hermano deportista de alto nivel. No hemos hecho nada importante para considerarnos cracks, pero tú estás en uno de los mejores equipos del mundo [el Caisse d'Épargne] y yo tengo la suerte de ser titular en Primera. Pero no lo hemos conseguido por nuestra cara bonita.

L. L. Todo es trabajo. Ahora estás en lo alto y se ve todo fácil, pero hay que mirar los años atrás, los que te has estado sacrificando. Y, aunque tú parezcas un artista, un futbolista que destaca más por su técnica y su velocidad que por su capacidad física, yo sé que detrás de ello hay casi tanto trabajo como detrás de un ciclista como yo, aunque se piense que sólo valemos para sudar y sufrir.

P. L. Está claro que Gattuso no soy, je, je..., pero artista, artista... Más que artista, soy uno que intenta dar todo lo que puede al equipo. Y en el Valladolid me están intentando enseñar lo que realmente es jugar en equipo, los conceptos del fútbol, porque venía de trabajar con entrenadores más defensivos, tipo Alcaraz o De Biasi, y ahora estoy con uno que es todo lo contrario: de presionar y atacar mucho. El Valladolid es el equipo. Es lo primero que me metió en la cabeza Mendilibar.

L. L. Te veo muy bien ahora.

P. L. Todos los hermanos nos llamamos León de segundo nombre -no es apellido- en recuerdo del abuelo. Me hace recordar de qué familia soy y, sobre todo, al hermano mayor. Me hace sentirme identificado con él. Y me da mucho orgullo. Estoy obligado a llevarlo lo mejor posible.

L. L. Y seguro que, si tenemos hijos, les pondremos León de segundo o hasta de primero... Ahora, de momento, recordamos siempre al hermano mayor celebrando las etapas o los goles señalando al cielo. Él era el que más disfrutaba de nuestras victorias.

P. L. Ser el mayor es más duro. Se chupaba todas las reprimendas de padre.

L. L. Yo, de pequeño, quería ser Indurain, pero cada uno tiene que elegir su propio camino.

P. L. Yo, como futbolista, lo veo igual. Siempre me ha gustado Zidane, el mejor de la historia por lo que he visto, lo más grande, pero yo, ni arrimado...

L. L. Con Valverde hablo mucho, pero no de mis sueños. Ya he dado un gran paso el año pasado ganando una etapa del Tour. Tengo ambiciones y, viendo cómo Contador, que fue compañero mío en el Liberty, ha ganado un Tour, claro que pienso que yo puedo luchar por ganarlo.

P. L. Hay que ser ambicioso en la vida. Seguir jugando en Primera es un sueño. Y luego, lo que venga... Pero no cambiaré.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 5 de enero de 2009