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Arteta y Víctor Pablo emocionan al auditorio con "Alfonsina y el Mar"

La suite de la ópera 'Amor vedado' se estrena en el Colón de A Coruña

El concierto comenzó con el estreno mundial de la suite sinfónica de la ópera Amor Vedado, de Andrés Gaos; fue un comienzo flojo. El primer número de la suite, Introducción y baile, lo es en melodía, ritmo y orquestación, y escucharlo atentamente produce una permanente sensación de carencia. El inicio del segundo, Tormenta, es descriptivo con sus escalas en cuerdas y vientos, especialmente flautas, y su desarrollo se muestra eficaz como ambiente previo al drama final de la ópera. En su conjunto, la suite no resiste la inevitable comparación con la Obertura del Fausto Criollo de Ginastera, que sonó minutos más tarde en todo su esplendor melódico, rítmico y de color orquestal. Eficaz versión de Víctor Pablo y la Orquesta Sinfónica de Galicia de una música brillante, como lo fue también al inicio de la segunda parte la que hicieron de una muy popular obra maestra como la Obertura 1812 de Chaicovsqui.

Ainhoa Arteta es cantante de gran poderío escénico, que demostró con creces en la magnífica Tatiana que hizo en el Yevgueni Onieguin del pasado Festival de Ópera. El brillo de su mirada, su sonrisa y su forma de adueñarse del escenario logran una gran parte de su éxito antes de que la tolosana abra la boca. Vocalmente, emite con sobrada potencia y buena proyección, y es siempre expresiva. El concierto del sábado en el Teatro Colón alcanzó su cumbre en Alfonsina y el mar, cuando la emoción saltó como un chispazo entre cantante, director y orquesta, saltó a la platea y humedeció muchos ojos.

Poco sentido tendría un Concerto de Nadal si su programa no contuviera música navideña. Tras el descanso, Arteta cantó un villancico vasco, Aurtxoa seaskan; otro universal, Stille Nacht, cantado en inglés (¿por qué no en su alemán original?), castellano y gallego; y el bellísimo Cantique de Noël de Adolphe Adam. Fuera de programa, dos propinas preparadas y, ante la insistencia de los aplausos, el bis de Azulão, refrendaron un éxito muy navideño.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 22 de diciembre de 2008