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Boadella se estrena en los Teatros del Canal con 'La cena'

La nueva compañía de danza clásica de Ullate se presenta oficialmente

Nunca llueve a gusto de todos y, menos aún, tratándose de los Teatros del Canal, unidos casi umbilicalmente a la polémica desde su estado embrionario. Sin abrir aún sus puertas al público ya ha sufrido el intento de destitución de su arquitecto, Juan Navarro Baldeweg, por supuestos retrasos y encarecimiento de las obras, y una inauguración privada con fastos que costaron 1,2 millones de euros el pasado 23 de septiembre.

Ayer, por fin, se subió al escenario el flamante director artístico, Albert Boadella, nombrado por la presidenta de la Comunidad, Esperanza Aguirre, para explicar la futura programación de este coloso cultural de 35.000 metros cuadrados y 100 millones de euros (76 de edificación y 24 de equipamiento arquitectónico), que en su origen se planteó como centro de experimentación coreográfica. Básicamente, lo que presentó Boadella fue la que hasta ahora era la programación del Teatro Albéniz.

Las formaciones de bailarines madrileñas tendrán que alquilar las salas

Para desarrollar su labor, el director artístico contará con un presupuesto de 2,4 millones de euros para programar y derecho de veto ante la propuesta artística de la futura empresa gestora (a falta de que gane el concurso público para poder programar cinco de los 12 meses del año).

El Albéniz se traslada así en espíritu a los Teatros del Canal, justo a final de mes, cuando termina el acuerdo de alquiler que existía entre la Consejería de Cultura y los propietarios. El emblemático teatro en sí mismo, como espacio físico, permanecerá en su sitio. "Estoy seguro de que mantendrá su actividad teatral", insistía ayer el consejero Santiago Fisas. Además de su programación -Festival Flamenco de Madrid, Teatralia, Madrid en Danza y, en la temporada 2009/2010, el Festival de Otoño, que ha pasado a celebrarse en primavera-, todo el personal del Albéniz formará parte de la plantilla del Canal.

De este modo, y tras la gala inaugural del Canal los próximos 20, 21 y 22 de febrero con Una noche en el canal -un montaje dirigido por Boadella en el que estarán representados todos los géneros que desfilarán por el nuevo coliseo: música, teatro, danza y lírica, con un claro sello madrileño: la Joven Orquesta de la CAM, la Orquesta y Coro de la Comunidad la compañía Yllana, el Teatro Meridional e Impromadrid, entre otros-, la primera función estable (desde el 26 de febrero hasta el 12 de abril) será La cena, de la compañía Els Joglars, del propio Boadella: "No le costará ni un duro al Canal porque vamos a taquilla", aclaró.

El fundador de Els Joglars dejó claro ayer que inicia esta aventura, no por los 100.000 euros anuales que cobra ("Lo mismo que ganaba con mi compañía", señaló), sino porque quería pasar a la otra orilla: "Siempre he estado en el otro lado y he sido crítico con el teatro público porque ha llegado a provocar una inflación en el teatro privado, sin olvidar los despilfarros", dijo. Asegura que en las últimas semanas se ha estado reuniendo con diferentes directores del teatro madrileño: "En principio he querido poner el teatro a disposición de profesionales a los que la única condición que se les pide es una cuidada factura escénica; lo importante es que en los contenidos tengan cabida desde los más ligeros hasta los más experimentales, porque hay que inducir para que un teatro público no sea sectario, ni un gueto privado en el que sólo tienen cabida los amigos o el estilo propio", apuntaba.

Tres conceptos básicos como toda presentación de su modelo de gestión: sentido común, calidad y libertad de expresión. "Mi trayectoria a veces me ha impedido expresar cosas más íntimas en lo concerniente a gustos personales, como es el caso de mi pasión por la danza", decía este hombre con medio siglo de profesión.

De momento, ayer se confirmó que Víctor Ullate ocupará algunas de las salas de ensayo del Canal como fruto del acuerdo entre el Instituto Nacional de las Artes Escénicas y de la Música (INAEM) y la Comunidad de Madrid para crear la futura Compañía Nacional de Danza Clásica, que dirigirá el ex bailarín. Pero serán precisamente las compañías de danza madrileñas, indignadas ayer por tener que pagar el alquiler de las salas de ensayo restantes, con las que se tendrá que reunir Boadella en primer lugar, concretamente la primera semana de enero, según acordaron ayer mientras visitaban las nueve salas de ensayo disponibles.

"Nos parece un acto de cinismo exagerado", decía ayer Juan de Torres, presidente de Emprendo Danza, una asociación que aglutina a una veintena de compañías de danza madrileñas. "Nosotros vinimos aquí a poner la primera piedra del que sería el Centro Coreográfico de Madrid, con Alberto Ruiz-Gallardón como presidente de la Comunidad. Llegó Esperanza Aguirre, y ya el destino no estaba tan claro. Y ahora nos dicen que nos alquilan las salas... No lo vamos a permitir. Lo que hemos visto todos aquí hoy es una falta de proyecto enorme". Los Teatros del Canal han nacido con fórceps. A ver cómo crecen.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 17 de diciembre de 2008